sábado, 19 de marzo de 2011

Enseñan el arte de andar en tacones sin tambaleos

Según una academia dedicada a instruir a mantener el porte y la salud sobre unos centímetros de más, es más una cuestión de técnica que de elegancia natural.


Andar sin tambaleos enfundada en zapatos de tacón es más una cuestión de técnica que de elegancia natural, dicen las responsables de una academia parisina dirigida a sacar todo el potencial de urbanitas cansadas de lidiar con la difícil tarea de mantener el porte y la salud sobre unos centímetros de más.

Durante una hora las alumnas de la Talons Academy reciben consejos "importantes" e incluso "hiperimportantes" que hacen del calzarse unos tacones un arte y del sobrevivir con ellos una jornada; todo un método al que en este primer año de funcionamiento no le han faltado interesadas en aprenderlo.

Como punto de partida, un principio básico que a lo largo de la clase se repite hasta la saciedad: "Cuando llevas tacones eres una princesa, y como tal, olvídate de las prisas. Si es necesario, tienes que hacerte esperar".

El origen de este proyecto, pionero en Francia, parte de dos parisinas de 28 y 29 años, Marine Aubonnet y Eugénie Bret, que una vez tuvieron sus propios tacones bajo control y decidieron consultar con podólogos y agencias de modelos para transmitir las recomendaciones de los expertos.

De esa mezcla de experiencia personal y profesional surgen consejos que oscilan entre el refuerzo de la autoestima y un mayor control del lenguaje no verbal, como la necesidad de caminar con la espalda erguida y sin mirarse los pies para reflejar una mayor sensación de seguridad.

Y las alumnas, aplicadas y cómplices, agradecen el despliegue de puntos a tener en cuenta para una acción que hasta entonces habían considerado como algo mecánico y natural.

"Lo he encontrado muy lúdico e interesante. Estoy acostumbrada a andar con tacones, pero no estaba segura de hacerlo bien. Esto nos ha permitido aprender a caminar mejor, así que me parece una idea excelente, y no algo superficial", dice Marilyn Bordeain, de 31 años y consultora en medios de comunicación.

Razones parecidas han movido hasta el hotel en el que se desarrolla el curso a las otras nueve mujeres participantes, con más ganas que vergüenza a la hora de desfilar por uno de sus pasillos para poner en práctica lo aprendido.

Extraído de EFE

martes, 15 de marzo de 2011

Ana Pastor, sin pañuelo ante Ahmadineyad

Ana Pastor, durante la entrevista. Ana Pastor, durante la entrevista.
  • 'Intencionalidad no ha habido. No fui consciente de cuando se me cayó porque estaba concentrada en la entrevista', señala la periodista

Este hecho puede ser interpretado por algunos islamistas como una falta de respeto, en un país donde el uso del hiyab es obligatorio para las mujeres. Incluso, el gobierno iraní decretó la obligatoriedad de que lo porten hasta las maniquíes de los escaparates de los comercios, que de lo contrario podrían ser sancionados.

"Intencionalidad no ha habido. No fui consciente cuando se me cayó el pañuelo porque toda mi concentración estaba en la intensidad de la entrevista", ha señalado desde Irán Ana Pastor a ELMUNDO.es, informa Raúl Piña. "El periodista no es la noticia y si lo es las declaraciones del presidente".


Ana Pastor comenzó con la cabeza cubierta, pero a medida que se ha ido calentando la entrevista, durante la cual el mandatario iraní se ha mostrado visiblemente molesto con algunas de las preguntas planteadas por la periodista, especialmente las relacionadas con la crisis libia y con la represión a los opositores por parte del gobierno iraní, el hiyab se ha ido deslizando hacia la nuca de la informadora española, dejando su cabeza a la vista.

A pesar de la obligatoriedad para la mujer Iraní, los expertos afirman que el Corán no prescribe el uso del hiyab, sino que simplemente ordena la modestia, la decencia y el pudor a la hora de mostrar públicamente el cuerpo.

Una prenda polémica

Para muchas mujeres musulmanas, este pañuelo se ha convertido en una seña de identidad, en la que se apoyan para mantenerse fieles a sus orígenes o distinguirse como miembros de su comunidad. Para otras, es simplemente una moda y rechazan el estereotipo de "mujer velada, mujer sojuzgada".

En los países occidentales, su uso ha levantado un sinfín de polémicas, incluido España, y algunos, como Francia o Bélgica, han regulado por ley el uso del velo integral islámico.

Ana Pastor no ha sido la única periodista que ha tenido que cubrir su cabeza para entrevistar a Mahmud Ahmadineyad. Anteriormente, la también presentadora de Televisión Española Pepa Bueno entrevistó al líder iraní con la cabeza cubierta e incluso tuvo que cubrirse para poder salir del avión en Teherán, según ha manifestado ella misma en alguna ocasión.

Extraído de El Mundo (Marta Arroyo)

lunes, 14 de marzo de 2011

Zara versus Louboutin

La ministra Trinidad Jiménez lleva zapatos de Zara, pero la primera dama de Siria, Asma Assad, los prefiere de Christian Louboutin. El detalle carecería de la más mínima importancia si no fuera porque Asma Assad, la mujer del presidente de Siria, está siendo objeto de una crítica campaña de prensa en EEUU por su amor por el lujo y la aversión de su marido, Bashar Assad, a la democracia.

Todo empezó con un artículo en la versión americana de la revista Vogue. Una larga entrevista con la señora Assad, a la que denominaban 'La Rosa del Desierto', coincidió con el comienzo de las revueltas en el mundo árabe. En el artículo se describe a Asma Assad, de 35 años, como una "mujer de su tiempo" que cuida de sus hijos y además resulta muy elegante con sus trajes de Chanel y sus zapatos de Louboutin, el diseñador francés dueño de un palacio del siglo XI en Alepo. A continuación, el Wall Street Journal publicó un devastador artículo titulado: "La mujer del dictador lleva Louboutins".

A partir de ahí, el entorno de la primera dama ha plegado velas. Ayer estaba previsto que el encuentro entre Jiménez y Assad fuera recogido por los fotógrafos españoles que acompañan a la ministra. Al final, no se permitió la entrada ni siquiera al fotógrafo oficial.

Asma Assad, hija de un cirujano sirio criada en el Reino Unido, mantiene una muy buena relación con la Reina Sofía. Según fuentes diplomáticas, es muy popular en este país, y no es extraño verla conducir su propio coche y cenar en restaurantes, sola o en compañía de su marido.

Su brazo financiero -el Syrian Trust- firmó ayer un acuerdo con el Instituto Euroárabe de Granada para colaborar en varios proyectos de la Alhambra.


Louboutin es el zapatero de las estrellas, sus zapatos son
tan cómodos como deseados ya que todos quieren
tener por lo menos un par de sus magníficos zapatos.

Para algunos, las críticas a las que está siendo sometida son injustas, "cosas de los americanos". Para otros, sin embargo, se trata de una consecuencia de las revueltas árabes en curso: los dictadores -y sus mujeres- han de dejado de estar a la moda. Con o sin Louboutins.
 Extraído de El Mundo (Ana Romero)

miércoles, 9 de marzo de 2011

Letizia y Rania ¿quién imita a quién?

Desde hace más de un año los especialistas de moda de medio mundo encuentran cada vez más semejanzas entre el estilo de la princesa de Asturias y la reina Rania de Jordania. Pero por sí había alguna duda sobre el parecido, la última aparición de Letizia en la cena de gala ofrecida al presidente de Chile, Sebastián Piñera, y su esposa de viaje oficial en España, ha reabierto el debate.

La princesa para la ocasión se cambió de peinado, recogió su larga melena con unos rizos y se ajustó la tiara helénica, propiedad de doña Sofía, con un flequillo que recuerda mucho al que suele lucir Rania de Jordania en situaciones similares. Es con este peinado cuando el parecido entre ambas resulta asombroso. Pero no solo en esta ocasión hay similitudes. Repasando sus fondos de armario hay conjuntos de diario que parecen un calco unos de otros, por lo que la comparación es inevitable.

La pregunta es ¿quién imita a quién? Por antigüedad, Rania saltó antes a la pasarela de la realeza. Precisamente su obsesión por seguir la moda se le está volviendo en contra en su país que ve como su reina se gasta miles de euros en las grandes firmas de alta costura mientras que ellos luchan por salir de la pobreza.

Los estilistas a la hora de establecer comparaciones también advierten de que ambas son mujeres de una edad similar que lógicamente buscan ropa acorde con el tiempo en el que viven y que ambas forman parte de la realeza del siglo XXI.


Extraído de El País

lunes, 7 de marzo de 2011

El básico de Invierno más elegante

¿Qué tendrán las gabardinas para que, siendo una prenda de fondo de armario, consigan arreglar cualquier estilismo? Da igual cómo salga el día, no importa cómo te levantes (sobre todo si es de esos días en los que no encuentras nada, tu guardarropa te parece insulso, tu vida se tiñe de gris...), te pones un 'trench' (la forma moderna de llamarlas, aunque a mi madre se lo dices así y es posible que no te entienda) sobre cualquier cosa, y la cosa cambia.

Me parece que da cierta elegancia a quien la lleve. Es más, confieso que alguna vez me veía tan bien que me la he dejado puesta en interior con las mangas subidas hasta los codos, en plan casual... Tampoco hay que llevarlo tan lejos, pero creo que el ejemplo es bastante gráfico.

Modelos hay muchos y desde hace varias temporadas se pueden encontrar a precios muy asequibles. Mi favorito (y el de las tiendas low cost) es el modelo clásico, pero ya veréis como hay algunas sorpresas ¡bastante apetecibles!

Con cinturón
Es tendencia esta temporada. Marcar cintura se lleva...
Zara Woman (Precio: 69,95 euros)


Zara Woman


Una versión más corta e informal. De Zara Trafaluc.


En color negro, que le da otro aire... Y se ensucia menos, que como veremos más adelante, resulta muy práctico.

Oscura
Para evitar que se ensucie demasiado, que con los días de lluvia es bastante probable.



A lo Sherlock Holmes. Es de Mango.


La versión clásica la trae Zara Woman.

Colores claros
Perfectos para la primavera.


Zara Trafaluc.

Lo más original
Las de colores o con formas diferentes a veces son más difíciles de combinar... ¡Pero consiguen aportar un punto de originalidad!



Mango, cuya tienda 'online' ha mejorado notablemente, por cierto, trae la 'opción verde'.



La más 'baby' la trae la firma A|Wear y se vende en Asos.



Tipo bata pero con tela de gabardina... La propone Cooper & Stollbrand en Asos.

¡Será por opciones!

Extraído de El Mundo (Yo Dona)

New Romantics: el efímero imperio de la extravagancia

Mellina_new_romantics 

“El punk se estaba evaporando rápido y había paralizado mucha de la música surgida anteriormente, pero durante los días de su agonía se sembraron las semillas del futuro”. Así explica Nick Rhodes la situación en la que se encontraba el pop británico en 1979. Por aquel entonces, Rhodes pinchaba en un club de Birmingham llamado Rum Runner. En sus sesiones sonaban muchas de esas semillas, que  ayudarían a que floreciese un nuevo movimiento en cuestión de meses. En una misma noche entrelazaba el post-punk de Wire, Psychedelic Furs y Magazine, el glam de Ferry y Mick Ronson, el I Feel Love de Moroder/Donna Summer, el incipiente pop electrónico de Human League y John Foxx, además de precursores del mismo como Kraftwerk y Yellow Magic Orchestra. Eclécticas premisas musicales (recogidas por el propio Rhodes en un recopilatorio llamado Only After Dark) que iluminaron el camino que seguirían nuevas formaciones surgidas por aquel entonces. Entre ellas, Duran Duran, de cuya formación Rhodes era parte.

En el Londres de 1979, si no ibas al Blitz no estabas en la onda. Era un club regentado por el ex músico punk Rusty Egan, y un figurón llamado Steve Strange, que ejercía de portero. En el Blitz, el look era fundamental, tanto que a sus parroquianos se les conocía como los Blitz Kids.

Eran reconocibles a cinco kilómetros de distancia porque la imagen, aunque no podía ser más heterogénea, tampoco podía ser más llamativa. La combinación de prendas y estilos incluía el maquillaje y los cardados punk, trajes de gánster, sombreros Fedora, turbantes de jeque, pantalones bombachos, indumentaria de Robin Hood, blusas con chorreras, a veces todo ello superpuesto en un mismo cuerpo. La imagen era una obsesión y también una definición, que hacía de toda aquella tribu todavía undergound sospechosa de haber saqueado una tienda de disfraces.

Por supuesto, el más vistoso de todos era el portero. Strange se plantaba cada noche en la puerta y decidía quién pasaba y quién no. A veces hacía uso de un espejo que escrimía en la cara del aspirante a cliente como diciéndole, “¿pero adónde crees que vas con esa pinta?”. Una noche Mick Jagger quiso entrar y Strange le dijo que ni hablar. Un paparazzi inmortalizó el momento. Al día siguiente todo el mundo hablaba del Blitz.

Visage 

Inglaterra se preparaba para pasar del laborismo al thatcherismo y en el Blitz se gestaba el prólogo a la música de los 80 con una tribu que, al principio, se refería a sí misma como The Movement. El hedonismo era la norma y la ambigüedad la regla de oro. Nadie sabía como definir aquello. Como en el Rum Rummer, en el Blitz sonaba soul, funky y disco music, tres géneros demonizados por el punk. Los estilos musicales convergían libremente en las sesiones musicales de Egan. Mientras, Strange se superaba a sí mismo con sus atuendos, en despiadada competencia con el encargado del guardarropa, George O’Dowd, que años más tarde se convirtió en Boy George.

Una noche, mientras Strange estaba en la puerta haciendo su particular selección, una mujer se le acercó y dijo las palabras mágicas: David Bowie.  Si los Blitz kids, empezando por Strange, reconocían a un dios, ese era Bowie. El padre del glam, el blanco que hizo soul, la pop star que se rindió a la decadencia de Hollywood y luego emigró a Berlín. Ahora Bowie estaba, según su agente de prensa, en una limusina esperando a entrar en club del que todos hablaban. Y por supuesto, él sí que entró.  Curiosidad aparte, Bowie estaba allí para reclutar cuatro figurantes para un vídeo. Por supuesto, Strange fue uno de ellos y, cuando Ashes To Ashes se estrenó ese otoño (revolucionando el todavía incipiente mundo del clip), media Inglaterra ya sabía que aquellas cuatro extrañas figuras  que reverenciaban a Bowie eran new romantics. Para entonces, otros clubs como Le Kilt y Le Beat Route se repartían con el Blitz el monopolio del cool nocturno.

La transición de The Movement a New Romantics había sido fulminante. La etiqueta la acuñó el periodista Robert Elms, aunque el productor Richard Burgess dice que fue idea suya. Ambos habían trabajado en el debú de un nuevo grupo llamado Spandau Ballet, que hacía gala de una arrogancia más propia de un mito literario que de un músico pop. Los nuevos románticos se inspiraban poetas como Lord Byron y la épica también les tiraba mucho. El primer disco de Spandau Ballet se tituló Journeys To Glory (Viajes a la gloria), y fue precedido por To Cut A Long Story Short,  el primer maxi single que se publicaba de un tema que no era ni de funk ni de reggae. La música de baile había establecido contacto al fin con el rock. Pero el primer grupo new romantic fue Visage, que en 1978 ya habían editado un single y que, cómo no, estaba formado por Steve Strange y Rusty Egan. Visage, su primer disco apareció en 1980 y exploró el lado futurista del sonido y la imagen del movimiento, además de darle su canción definitiva, Fade To Grey, uno de los grandes temas del pop contemporáneo. Otro nombre a tener en cuenta fue el de Ultravox. Cuando su líder, John Foxx decidió seguir por su cuenta, metieron a Midge Ure de cantante. Grabaron Vienna, un álbum de rock germanófilo que pasó a la historia por la balada que le daba título. La estética new romantic llevada al paroxismo pastelero.

Spandau-ballet 

En 1981 el movimiento ya era popular y contaba con nuevos acólitos como Duran Duran y Adam & The Ants. El recién nacido video clip se convirtió en plataforma vital para todos aquellos grupos, cuyas canciones quedaron automáticamente asociadas a sus correspondientes vídeos.  Vivienne Westwood presentó su colección Pirates en la pasarela y diseñó ropa para Adam Ant. Ajeno al Blitz, Ant había sido chico McLaren y llevaba años al frente de Adam & The Ants. Para su segundo disco, Kings Of The Wild Frontier, eligió un look que mezclaba prendas de bucanero, pinturas de guerra indias y casacas de miembro de la corte de Luis XIV. Su sonido no tenía nada que ver con el de Visage, Spandau Ballet, Ultravox o Duran Duran, pero su imagen encajaba con el fenómeno y acabó siendo absorbido por él.

Casi todos aquellos grupos lograron mantener su popularidad en los años siguientes. Algunos, como Duran Duran, se convirtieron en el símbolo de los excesos de la década; otros, como Ultravox, hicieron del engolamiento pop un estilo.  En 1982, antes de que ocurriera todo eso, de los new romantics apenas quedaba ya rastro. Su estética, lejos de extinguirse, evolucionó más allá del fenómeno y fue tremendamente influyente a lo largo de la década.

Boy George, Marc Almond, Marilyn o Martin Degville, de Sigue Sigue Sputnik tenían sus raíces en el Blitz. Los tópicos sobre las hombreras y los cardados proceden de ahí, del inicio de una década en la que la sofisticación, el exceso y la floritura acabaron quitñandole protagonismo al rock.

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El fenómeno no cuajó fuera de Inglaterra, pero en la España eufórica de la movida encontró una efímera aunque marcada aceptación. Tino Casal, que venía del glam, abrazó por inercia aquella imagen barroca y recargada y no la abandonó nunca. Mecano se fueron a los mercadillos de Candem a comprarse la ropa que lucían en sus primeras fotos y apariciones públicas: vestir aquellos modelos en la España de 1982 sí que era heroico, y no las gestas ficticias de Spandau Ballet. También tenía su fundamento el kilt que luce Eduardo Benavente en la portada de Otra dimensión (1981) de Alaska y los Pegamoides, o el look de la mismísima Alaska en la portada de Grandes éxitos (1982). Pero sin duda, la ciudad española donde más y mejor prendió la onda neorromántica fue en Valencia, con el grupo Glamour a la cabeza. Como los Blitz kids, bebían del postpunk y el pop electrónico, e idolatraban a Bowie. La diferencia es que en Valencia, en 1979, no había nada que se pareciese ni remotamente al Blitz. Lograron fichar para una multi y grabar un disco de rock fiel a sus influencias, mezclando guitarras y sintetizadores. Reinaron durante el verano de 1981 en una ciudad contagiada por el new romantic look, que tuvo un buen embajador en Montesinos y una buena sede en la discoteca Barraca. Ese mismo invierno salió Imágenes, primer y único éxito de Glamour a nivel nacional. La etiqueta de new romantics pesó mucho, entonces y ahora, pero su talento estaba muy por encima de los modelitos que lucían en las fotos.

Extraído de El País (Pop Etc de Rafa Cervera)