lunes, 24 de enero de 2011

Bienvenida, Lady Dior

Una pasarela de trazo rojo fuerte avisaba que el desfile tendría connotaciones pictóricas. Según John Galliano, esta temporada Dior Alta Costura del próximo verano 2011 está inspirada en el trabajo del icónico ilustrador René Gruau.
Bajo una elocuente banda sonora que no para de repetirse en los 15 minutos que dura el desfile, suena "Our time" de Amanda Jensen, como si de una declaración de intenciones se tratase. Porque son tiempos de crisis, sí pero para el prisma de la 'couture' no hay vientos que la destrocen. Ella es altanera y sale viva de cualquier envite. Así lo entienden en la firma francesa y, para muestra, un puñado de pliegues, los que desbordan su colección, tanto en las piezas de arriba (blusas abanico, mangas gigantes, solapas corola) como en las voluptuosas faldas construidas entre decenas y decenas de metros de tul. Un canto a la algarabía.

Las líneas elegantes de Gruau capturan la esencia de Dior donde los exagerados volúmenes se mueven al compás de la mujer exaltando la espontaneidad de la línea ilustrativa y creando una silueta de elegancia que no parece entrañar esfuerzo. Menudo trabajo el del director artístico de la casa.

En el museo Rodin, ante 900 personas, las 32 salidas encandilaron a la grada entre un mar de degradés de tules de claro a oscuro, que pasaba de los violáceos al vainilla o del gris al tostado, como las técnicas pictóricas en organza de seda pura, evocan la intensidad y la sombra de la aguada paleta del ilustrador.

Dibujos de grafito y contornos de tinta evocan un nuevo espíritu a través de generosas capas de tul, con plumas de avestruz "pinceladas" y bordados iridiscentes para crear un efecto virtuoso, de claroscuro sombreado, que nos lleva al Renacimiento y la Alta Costura contemporánea. Son piezas de fantasía, rotundos vestidos de noche de largas colas y ademanes teatrales los que manejan las maniquíes, al igual que el estilismo de su maquillaje, muy marcado, muy visual, todo muy estudiado.

En suma, esta visión única, junto a la amistad creativa compartida por René Gruau y el fundador de la "maison" Christian Dior revela una silueta sin esfuerzo, moderna y más inspiradora que nunca a ojos de Galliano. Tras la bajada del telón en el primer día de desfiles y haber presenciado semejante espectáculo, bien de podría mascullar aquella frase dirigida al César: larga vida... ¡Pero a la costura!






































Extraído de El Mundo (YO DONA, Jesús María Montes-Fernández)

domingo, 23 de enero de 2011

La sombra de Lady Gaga en el desfile de Mugler

Ha sido el desfile más esperado del intenso fin de semana del calendario del 'prét-à-porter' masculino. La casa francesa volvía a la escena del diseño tras el primer paso dado las anteriores temporadas con Rose Mary Rodríguez y no haber cuajado por diferentes motivos. Ahora, desde la firma Thierry Mugler vuelven a sonreir y, aún más, frotarse las manos por el trabajo y repercusión que su nuevo director artístico, Nicola Formichetti ha impreso a la marca francesa.

Han sido 30 salidas, tres decenas de 'looks' destinados a un joven dinámico, atrevido, que sabe de moda y le gustan las tendencias, que encuentra en el color una de sus armas de seducción, con el azul y naranja como trazos predominantes. Algunos modelos iban ataviados con latex en la cabeza y posaron con rotundas piezas de metal. Aroma a fetichismo y un claro guiño al fundador de la casa, el ya mítico Thierry Mugler que vive en Las Vegas como director de arte de algunos espectáculos del Circo del Sol.

A la vez que el desfile se proyectaba un vídeo de un modelo lleno de tatuajes, que danzaba con los diseños nuevos, creando un impacto poético, difícil de explicar. Se sintieron muchos aplausos para Nicola Formichetti y para la banda sonora de Lady Gaga, a la que reserva su estelar aparición, casi seguro, en el desfile del 'prét-à-porter' femenino de principios de marzo. Va a ser la bomba. De momento, a sus 7 millones de seguidores de Twitter les ha comentado sus impresiones del desfile.

Con esta refundación de la marca han llegado nuevos aires: el modernismo de su creador, exitoso estilista pero también ahora diseñador y, sobre todo, un perfecto enlace con el mundo de la comunicación. Pertenece a una nueva generación de diseñadores donde el producto y la imagen van conjuntadas y se propagan como nunca a través de Internet.

El desfile tuvo el concepto de un garage industrial. De hecho el lugar se llama "Garage Turennes", en la parte derecha del Sena. Desde mucho antes del desfile la calle se pobló de imitadores de la cantante. Ya dentro las gradas estaban pobladas de muchos fashionistas y fans de la estrella de la música actual que, se han convertidos en devotos de la marca Mugler. El presidente de Mugler, Joel Palix, no cabía de gozo al comprobar in situ la unánime aceptación del nuevo presente y estelar futuro que parece reservarle a su compañía.

Para acompañar a los nuevos tiempos que soplan en la moda y, siguiendo la estela de otras míticas casas como Dior o Givenchy (sus nombres Christian y Hubertus se quedaron en el camino), también en esta 'maison' gala se acuñó por primera vez el nuevo logo de la firma: Mugler (a secas, perdiendo para siempre el nombre Thierry). Sonoro, internacional, cosmopolita y rotundo. Desde ayer Mugler suena con fuerza y se siente al paso de sus aromas que son auténticos best-seller y con ritmos de Lady Gaga. Es el siglo XXI en todo su esplendor.
Mucho látex, cuero, pinchos, colores oscuros y mitones.

El universo estético de Formichetti, de 33 años, de ascendencia italiana y japonesa, está a medio camino entre Oriente y Occidente, y se distingue por mezclar moda popular y accesible con la más provocadora.


Cada detalle de la colección Otoño/Invierno 2011-2012 estaba pensado para impresionar, desde las caras hipertatuadas de los modelos, al petróleo que llevaban en la cabeza.

La expectación estaba en la responsable de la dirección musical: nada más y nada menos que Lady Gaga. Como era de esperar del hombre que está detrás de los impactantes estilismos de la artista, el desfile estuvo a la altura de la provocación de la actual diva del pop.

 La pocas licencias al color, en naranjas, azules y verde militar.

A la cantante no se le vio en el desfile pero ella y su provocación fueron el hilo conductor del show.

Una puesta en escena 100% Formichetti: no se podía esperar menos del hombre que vistió a Gaga con su famoso look hecho de filetes de carne.

El modelo estrella del pase se llama Rick Genest y está completamente tatuado, como si fuera un esqueleto.

«Anatomy of a Change» (como se llama la colección) pretende que este espíritu «hardcore» haga revivir Mugler, que lleva unos años sin un rumbo fijo.

Está diseñada por Romain Kremer (bajo la supervisión de Formichetti) y las piezas clave de la colección fueron una gabardina en plástico que parecía de goma, trajes negros minimalistas, pantalones de cuero, abrigos destrozados o velos de gasa en plan novia cadáver. La pocas licencias al color, en naranjas, azules y verde militar.


Extraído de El Mundo (Yo Dona, Jesús María Montes-Fernández) y ABC (Amaia Odriozola)

Moda masculina en París

Si Milán supone la exageración de la elegancia italiana, París es el lugar perfecto para aprovecharse de ese innato 'savoir fare' y darse el lujo de acompañarlo del mejor espectáculo. Las propuestas para hombre de la Semana de la Moda francesa oscilan entre lo 'casual' y lo elegante (aunque a veces con inesperadas notas de color), pero siempre con un toque de clase y un punto formal. En el Otoño/Invierno 2011/2012 mantendrán su posición dominante los colores del verano: el naranja, el blanco, el morado...

Viktor & Rolf

Thierry Mugler

Jean Paul Gaultier

Jean Paul Gaultier

Yohji Yamamoto


Gustavolins

Issey Miyake

Thierry Mugler

Jean Paul Gaultier

Jean Paul Gaultier

Dries Van Noten

Rick Owens

Issey Miyake

Jean Paul Gaultier

Jean Paul Gaultier

Dries Van Noten

Rick Owens

Viktor & Rolf

Jean Paul Gaultier

Yohji Yamamoto

Gustavolins
Extraído de El Mundo (Yo Dona)

sábado, 22 de enero de 2011

La rueca sigue girando en Galicia

Las tejedoras están preocupadas por el futuro del oficio. | Silvia Pena Las tejedoras están preocupadas por el futuro del oficio.
  • Existen más de cien artesanos inscritos en el registro de actividad de tejidos
  • Las prendas que confeccionan se venden por encargo o en ferias de muestras
  • Se dedican a la creación de complementos de moda y hogar

Parte de ellos se dedican a la confección textil en telares de similares características a las máquinas de madera de siglos pasados. Son telares grandes para sentarse sobre ellos o más pequeños, de sobremesa, reformados y mejorados, con los que elaboran prendas que, generalmente, venden por encargo o en ferias de exposiciones. La semana próxima uno de estos talleres, Belategui Regueiro, instalado en la localidad coruñesa de Cambre, representará a Galicia en la feria profesional Maison&Object de París a través de Artesanía de Galicia.
Los pequeños recogen la tradición. | S.P.La empresa de artesanía textil fue fundada a principios del siglo pasado y se dedica, como algunas otras en la comunidad, a la creación de complementos de moda y hogar realizados con tejidos elaborados a mano en sus propios telares artesanales con materiales cien por cien naturales como la lana, la seda, la alpaca o el lino. Unas prendas que se distinguen por la calidad, el diseño y los acabados.

Enseñando a los más pequeños

"Adolfo Domínguez también empezó con un telar", recuerda Carmen Rodríguez Álvarez. Su abuela y su madre la iniciaron en la actividad en el pequeño municipio de Navia de Suarna (Lugo). Una tradición que aprendió "casi sin darme cuenta" y que desde hace años intenta inculcar a los más jóvenes de la capital lucense. "Queremos que los niños y niñas de hoy en día sepan que existía el telar y cómo se utilizaba porque era nuestro modo de vida", explica.
Desde hace ocho años se dedica a dar clases en el Centro Social de Fingoi no sólo a los más pequeños, sino a todos aquellos que quieran iniciarse en el oficio. Para ellos, porta sus más de diez telares, alguno centenario, y enseña todo el proceso, desde el cardado de la lana hasta la confección de la prenda. "Los cursos son de pocas horas, por lo que hacemos toallas o paños pequeños porque lo demás es más trabajoso", cuenta Carmen.

Un trabajo laborioso. | S.P.La tejedora espera que la tradición nunca deje de enseñarse, a pesar de las dificultades que aprecia en la venta del producto hoy en día. "Para hacer una prenda como una manta o una colcha se necesitan muchas horas, algo que nunca se paga en los trabajos manuales", lamenta.

Durante las pasadas dos semanas los jóvenes escolares de Lugo han aprendido las nociones básicas sobre el funcionamiento de un telar, desde el orden de colocación de los hilos o el orden correlativo de los pedales. Un ejercicio que atrae a los más pequeños y que los hace convertirse en artesanos por un día.

Un ejemplo similar lo encontramos en la montaña lucense, en pleno Camino de Santiago. Es en Triacastela donde nace Artelar, la Asociación de Artesanas del Telar, "con el objetivo de dar a conocer un oficio tradicional a todos los caminantes que año tras año visitan el pueblo", explica su presidenta, María Isabel Fontal. El telar de madera sirve como pieza de museo para los visitantes pero también es el espacio de trabajo de Cecilia Carballo, una de las asociadas que se gana la vida con la venta de prendas elaboradas de forma artesanal.

Cecilia adquiere el material en el mercado catalán, por la escasez del producto en Galicia, donde la lana de oveja hace tiempo que se tira. La mayor parte de su producción responde a fulares, bufandas y chales, artículos que elabora por encargo o vende en ferias a las que asiste de forma regular. "Son prendas únicas, no existen dos iguales aunque lo intentes, por lo que los precios no pueden ser como una bufanda de una de las tiendas de los chinos", relata.

Recientemente, ha incorporado entre sus clientes a los centros gallegos vascos, un nuevo comprador al que espera vender sus prendas.
Al igual que los demás artesanos dedicados al oficio de tejer, Cecilia no teme la desaparición de la profesión aunque reprocha un mayor control sobre la actividad a las administraciones. "Nosotras tenemos una carta de artesanos que nos concede la Xunta y pagamos el seguro de autónomos pero existe mucha economía sumergida en el sector que vende a bajo coste y perjudica nuestro trabajo", denuncia.

Desde la Consellería de Industria se les exige a las tejedoras registrar el taller, así como una carta de artesano con la que asistir a ferias, recibir formación o ayudas para la mejora o mantenimiento de sus lugares de trabajo. Una actividad que se intenta fomentar desde el Ejecutivo autonómico como marca de calidad y como un modo de vida que no ha muerto a pesar de la aparición de la confección industrial y los planes de internacionalización del sector textil moderno, anunciados esta misma semana por la Xunta.

Recuperación de la felpa gallega

Hay más de 100 tejedoras registradas. | S.P.Así, nacen iniciativas como la de la etnógrafa inglesa Anna Champeney, quien hace años decidió dar un nuevo rumbo a su vida e instalarse en plena Ribeira Sacra donde montó su telar tradicional. Se preocupó por "resucitar una tradición a punto de caer en el olvido"; la técnica de la felpa gallega cuenta con más de 1.500 años de vida. Desde su casa con vistas al Río Sil, en Cristosende, desarrolla tejidos "con raíz" que obtiene de la propia tierra y que, según destaca "desprenden toda la fuerza de la tierra y de la cultura en la que se crean".

La técnica de la felpa consiste en extraer cada uno de los bucles que componen la pieza a mano, convirtiendo el proceso en laborioso, de forma que una pequeña pieza, como un cojín, puede contener más de 3.000 bucles.

Artículos que recuerdan a los cobertores que todavía se encuentran en las casas de aldea o en las viviendas de nuestros antepasados realizados en colores vivos y decorados con motivos florales o formas geométricas.

Anna Champeney reclama un papel más internacional para este tipo de prendas y confecciones tradicionales. Cree que la técnica, demasiado próxima al pasado rural, está "marcada por la nostalgia y el desprecio, lo que no permite que haya mercado en un contexto moderno", por lo que ha decidido, a través de su web, buscar clientes fuera, en países como Dinamarca o Gran Bretaña de quienes ya recibieron visita en la montaña lucense.

Los numerosos telares que todavía están en funcionamiento en la comunidad aventuran la continuidad de una tradición que, como muchas otras en el rural gallego, sigue siendo cosa de mujeres.

Extraído de El Mundo (Silvia Pena)