martes, 13 de diciembre de 2011

Dale vida a tu estilo con el ROJO

Agresividad,  fuerza, poder,  pasión, vida, rompedor, roba miradas.......sólo el color rojo lo logra!

Alexa Chung en mini vestido rojo combinado con flats casuales de Charlotte Olympia

Vestido corto en color bolck, negro con rojo, inspiración años 60,  Costum  National

Paraguas rojo, con empuñadura en forma de calavera de Alex McQueen

Barra de labios Tom Ford

Cartera de cuero, en color block, camel y rojo. Smythson

Alexa Chung en vestido negro con rojo de la colección crucero de Yves Saint Laurent

Estola de pelo tintado con lazo negro de Miu Miu

Combinando traje rojo con sombrero masculino de ala ancha y aplicación de collar con detalles florales, de Lanvin

Mini vestido rouge con mangas dolmán, y guantes negros, de Lanvin

Look Ralph Lauren

Mini vestido rouge con hombros pronunciados, de Valentino


Fuente: Imágenes Vogue

domingo, 11 de diciembre de 2011

Del corsé al tanga

"Modo de ajustarse el corsé ", una estampa cómica de 1800 recogida en una muestra.


Desde la elegante moda de la alta burguesía hasta el tanga, pasando por la combinación, la bata de 'boatiné', los pantalones o la mantilla, la escritora Laura Manzanera hace un repaso a la moda española en el libro 'Del corsé al tanga'.

"El concepto de moda llegó a España de la mano de los turistas cuanto trajeron el biquini y la minifalda", ha explicado la escritora, quien asegura: "Los españoles tenemos un gran complejo de inferioridad y no sabemos vendernos".
El siglo XX es el siglo de la moda, pero durante sus primeros años las españolas vestían conforme a la moral cristiana, que exigía que fueran cubiertas desde el cuello hasta el empeine par evitar tentaciones.
Al tiempo que el corsé iba perdiendo su asfixiante protagonismo surgieron cómodos conjuntos de falda y chaqueta. Las mujeres de la aristocracia empezaron a practicar tenis, deporte que requería subir el bajo de la falda y mostrar brazos.

Cabellos a 'lo garçon'

A imagen de la vecina Francia, la moda española se transformó y las damas, con el cabello a lo "garçon" exhibieron siluetas rectilíneas que apenas dejaban intuir la cintura.
La ropa interior -faja elástica y sujetador- se simplificó y la combinación sustituyó a la enagua. Las medias de seda, combinadas con faldas que no podrían subir más de 25 centímetros del suelo, erotizaron los andares femeninos.
En la década de los 30, el cine influyó en la moda. Mientras que las mujeres de la burguesía vestían como Greta Garbo o Marlene Dietrich, en la España profunda, la mujer seguía luciendo falda, blusa y toquilla de ganchillo.
Vestía ese uniforme cuando la sorprendió la Guerra Civil, un conflicto que obligó al maestro Balenciaga a instalarse en la avenida George V, de París. Con el país dividido en dos bandos, la falda descendía y los escotes se guardaban en los baúles en espera de mejores tiempos.
En la España de Franco se pusieron de moda las faldas largas de vuelo, las hombreras anchas, los trajes sastre, los vestidos entallados y los sombreros. En los años 50, en Barcelona se creó la Cooperativa de Alta Costura, donde Pedro Rodríguez, Bastida, Santa Eulalia, El Dique Flotante y Pertegaz mostraron su talento para la alta costura, un talento, que llegaba impregnado de modernidad y que se reconoció a nivel mundial.
Ante tales muestras de permisividad, la Iglesia puso el grito en el cielo e impuso su propia dictadura. "Nada de faldas ni mangas cortas. Faja y medias todo el año, ropa interior blanca inmaculada, pelo recogido y velo para entrar en la iglesia", señala Laura Manzanera en el libro.
Como podía, la moda seguía avanzando. Fue entonces cuando salieron a escena las chicas "topolino", llamadas así porque lucían zapatos con plataforma de corcho y puntera abierta.
Rita Hayworth, en una escena de la película 'Gilda'.
Rita Hayworth, en una escena de la película 'Gilda'.
La gran pantalla seguía marcando tendencias. Mientras que Rita Hayworth, Ingrid Bergman y Katharine Hepburn dictaban la moda desde Hollywood, Lola Flores se convertía en el mito erótico español.
La década de los 50 fue la época dorada de Balenciaga, años en lo que impuso sus míticas túnicas y sus originales vestidos saco. Junto a ellos se lucieron vestidos entallados, que marcaban las caderas y los pechos se moldeaban con sostenes cónicos.
Con la llegada de los turistas a la Península se vieron los primeros biquinis, que primero escandalizaron y que más tarde se popularizaron junto a la minifalda, "prenda que durante un tiempo fue cosa de famosas y desengoznadas urbanitas a las que poco o nada les importaba ser señaladas", sostiene Manzanera.
Si en la década de los 30 la libertad se demostraba quitándose el corsé, en los de los 70 se prescindía del sujetador y el liguero revivió junto al estreno de 'Emmanuelle'.
Bajo los acordes de la movida madrileña, surgieron un ramillete de diseñadores de la talla de Sybilla que impusieron su sello en la moda de España. Bajo su dictado, la mujer lucía blusas holgadas, 'leggins', minifaldas con volantes, calentadores y botas altas. Las más osadas imitaban el estilo de Madonna.
En los 90, una delgadísima Kate Moss impuso el "grunge", estilo que convivía con las siluetas andróginas y los patrones minimalistas que también interpretó Ángel Schlleeser.
A finales del siglo, prueba fehaciente de que moda y tecnología eran ya inseparables fue el Wonderbra, sujetador que milagrosamente aumentaba el pecho sin necesidad de recurrir al bisturí.
"Hoy la moda que no esté en Internet y ni las redes sociales no existe. La moda son las marcas", concluye Manzanera.
Extraído de El Mundo

viernes, 9 de diciembre de 2011

Viaje en el Tiempo


Inolvidable e icónica imagen de Veruschka paseando en Roma en 1971 y lueciendo bolsos de Gucci, la firma de moda del momento.


¿Para qué elegir pudiendo quedarnos con todo? De los 20 a los 70, este otoño todas las décadas están de moda. Tomamos un poco de aquí y otro de allá, para fabricar un cóctel explosivo con lo mejor de cada época y lo trasladamos a nuestro armario de hoy.
Del espíritu flapper de los años 20, nos quedamos con los collares largos y las plumas para las fiestas más locas; la sobriedad de los 40 la aplicamos en la búsqueda de un buen abrigo para el fondo de armario. Para los vestidos de baile, nos inspiramos en mitad de siglo XX y en sus faldas con metros y metros de tela que se agitan a golpe de rock n’roll. Para una tarde divertida viajamos a los años 60, nos contagiamos del espíritu del Swinging London y escogemos una minifalda para combinar con botas altas y abrigos de colores; y nos quedamos con el boyish style de los 70 en nuestroslooks de oficina.
De los primeros vestidos cortos de la historia a los pantalones como uniforme de la mujer, pasando -como no- por el New Look, Mary Quant o Chanel.
Prepara varios baúles (nada de maletas), busca un pañuelo para cubrirte la cabeza y acompáñanos en este viaje en el tiempo a través de los vestidos de moda del último siglo. 

Años 20

Años 20

Años 20

Años 20

Años 30

Años 30

Años 30

Años 40

Años 40

Años 40

Años 50

Años 50

Años 60

Años 60

Años 60

Años 70

Años 70

Años 70

Estilo Vintage

Estilo Vintage


fuente. Por Patricia Rodríguez (Glamour)

jueves, 8 de diciembre de 2011

Un 2012 de color naranja

Gwyneth Paltrow en el Festival de Venecia y Emma Stone en una fiesta benéfica. | Gtres

Angela Merkel no sólo ha tomado el timón para sacar a Europa de la crisis del euro, sino que también parece tener en sus manos el rumbo de las tendencias. Como el bolso de Longchamp que la acompaña en todas las sesiones del Bundestag, 2012 será de color naranja.

Merkel, la semana pasada en el Bundestag. | Reuters
Como todos los años, Pantone -la compañía que crea las paletas de colores utilizadas en diseño y publicidad- acaba de dar a conocer cuál será el color del próximo año. Apuesta por un tono naranja encendido, rojizo: el 'mandarina Tango', en alusión a este tipo de mandarinas.
De nuevo, los tiempos económicos han influido en la elección, en la que participa una decena de expertos en distintas áreas de color de Pantone. Si el año pasado ya fue un tono cálido (un magenta madreselva tomó el relevo al turquesa de 2010 y el mimosa de 2009). El 'mandarina Tango', dicen en la compañía, "nos sigue proporcionando el empujón de energía que necesitamos para recargar fuerzas y seguir adelante".
"El color 'mandarina Tango' se une con la vivacidad y la descarga de adrenalina del rojo, junto con la simpatía y la calidez del amarillo, para formar un tono de gran visibilidad y magnetismo que emana calor y energía", asegura Leatrice Eiseman, directora ejecutiva de Pantone Color Institute, en un comunicado.
Hace casi un siglo, Kandinsky ya dejó patente el vigor del naranja en su 'De lo espiritual en el arte': "El rojo, que conserva una fuerza relevante en el naranja, retiene en él un matiz de gravedad. Como una persona tan convencida de sus fuerzas que parece saludable. Su sonido es comparable a la campana de una iglesia llamando al Ángelus, o al de un poderoso barítono, o al de una viola tocando un largo".
Leighton Meester, durante el rodaje de Gossip Girl. | Gtres
El 'mandarina Tango' ya formaba parte de la paleta seleccionada por Pantone como los colores para la moda de la próxima primavera.Carolina Herrera, Gucci o Tommy Hilfiger ya la han incluido en sus colecciones. La apuesta triunfa también en decoración y, por supuesto, entre los famosos. Desde Merkel a las actrices de Gossip Girl, todos se apuntan al naranja.
Propuestas de Juanjo Oliva para este invierno y de Gucci para el verano. | Gtres

Diseños de Kartell, por Patricia Urquiola (i) y por Philippe Stark y Eugeni Quitllet (d).

La silla Panton, de Vitra.
El Polder Sofa, diseñado por Hella Jongerius para Vitra.
Extraído de El Mundo (Isabel Espiño)

Al béisbol, "arreglado pero informal"



- Las Grandes Ligas establecen un código de etiqueta para la prensa que se establecerá a partir de la próxima temporada
- Prohibe prendas transparentes, los pantalones con roturas o la ropa que permita ver cualquier parte del cuerpo entre el pecho y la cintura
- La medida parece consecuencia del escándalo originado en la NFL por la periodista mexicana Inés Saiz
Adiós a las gorras, camisetas o las sandalias. Si usted es periodista y está interesado en trabajar cubriendo las grandes ligas de beisbol, sepa que desde ahora tendrá que cumplir con un código de etiqueta en la vestimenta diseñado específicamente para los miembros de los medios de comunicación.
A partir de la próxima campaña, la lista de prendas que no podrán usarse en las instalaciones de los equipos incluyen aquellas que permitan ver la ropa interior, las camisetas sin mangas o cualquier estampado que reproduzca el logotipo de alguno de los clubes.
Además, los periodistas siempre deberán usar zapatos cerrados, ya que algunos de los preparadores de los diferentes equipos han expresado su preocupación por el hecho de que los visitantes que, en ocasiones, utilizan sandalias o calzado con los pies al descubierto podría propagar infecciones en los vestuarios.
Con este reglamento, las Grandes Ligas se convierten en la primera instancia deportiva profesional es aplicar una normativa de esta índole. Norma a la que Pat Courtney, portavoz del ente, ha querido restar importancia, pues "esto no es una respuesta a ningún hecho en particular". Sin embargo, se especula con que la medida podría devenir de la controversia originada en septiembre de 2010 en la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL).
En aquella ocasión, varios jugadores de los New York Jets realizaron una serie de comentarios a la reportera Inés Saiz. La periodista mexicana se encontraba en el vestuario mientras esperaba para entrevistar al quarterback Mark Sánchez, de ascendencia mexicana, y varios jugadores se metieron con ella utilizando un lenguaje poco apropiado.
Poco tiempo después, las Grandes Ligas crearon un comité con ejecutivos de las mayores y representantes de la prensa, para definir los parámetros de vestimenta. De acuerdo a este nuevo reglamento, los periodistas deben vestir "de una manera apropiada y profesional", con prendas adecuadas para "un ambiente informal de trabajo en una empresa" cuando estén en los vestuarios, palcos de prensa y en el campo.
A partir de la próxima temporada, quedan prohibidas las prendas transparentes, las que dejen los hombros descubiertos, los pantalones de mezclilla con roturas y la ropa que permita ver cualquier parte del cuerpo entre el pecho y la cintura, así como faldas cortas y vestidos o pantalones cortos que no lleguen por lo menos 10 centímetros arriba de las rodillas.





Extraído de El Mundo

jueves, 1 de diciembre de 2011

Marni para H&M







Fuente: youtube

El peinado como seña de identidad


El cabello es un símbolo poderoso. Según un estudio, el 70% de las mujeres se ha arrepentido alguna vez de un corte.

Vidal Sassoon dio forma al cabello de Mia Farrow en el set de La semilla del diablo (1968)


Tiene fuerza. Y ocupa mucho espacio en las revistas, las leyendas, los mitos y los traumas. El cabello y su estética –su color, su brillo, su longitud, su rizo y peinado– obsesionan. A ellos, porque se les cae. Y a ellas, porque las transforma. Para bien y para mal. El 70% de las mujeres se ha arrepentido alguna vez de un corte de pelo, según un estudio reciente de Wella Professionals. Muchas se han enfadado, han llorado o maldecido a su peluquero. Es una historia común. En apariencia. Detrás de la pataleta se esconden simbologías, neuras, rasgos de la personalidad y, también, seducción.
«Mirarnos al espejo es lo primero que hacemos cada mañana. Necesitamos saber quiénes somos y cómo nos encontramos: nuestra carcasa lo anuncia. Además, la imagen es esencial. Según se dice, tenemos tres minutos y 40 segundos para causar una impresión», plantea la psicóloga Alejandra Vallejo-Nágera. Un dato impactante: «Cuando se diagnostica un cáncer, algunas mujeres preguntan cuándo se les caerá el pelo en vez de cuánto se acortará su vida», señala la profesional. «El peinado supone el 60% del look», insiste el estilista Jairo Alonso, del salón Rizos.
También es un reflejo del estado anímico. «Nos arreglamos menos cuando estamos deprimidos. Un pelo perfecto es sinónimo de una persona sana. Además, un peinado ideal da confianza y genera seguridad», propone Andreas Stavrou, jefe creativo de GHD. Stavrou lleva 27 años en el sector. Su regla de oro: hay que ganarse la confianza del cliente. «No es sencillo. Yo recurro a recortes de famosas con las mismas facciones que la clienta y le doy mi propuesta de peinado». Los hábitos han cambiado. «Antaño las mujeres se dejaban aconsejar y seguían la tendencia. Hoy buscan personalidad», corrobora Jordi Vázquez, director artístico de Llongueras. Otra diferencia: la tiranía del reloj. «La frase que más escucho es: “Tengo 30 minutos, ¿me atiendes?”», afirma Vázquez.
El cabello es un símbolo poderoso. Su imagen es impactante. Y si no, que se lo pregunten a Britney Spears. La cantante acudió a la peluquería californiana Esther’s Haircutting Studio en 2007. Exigió que la raparan. La estilista del salón, Esther Tognozzi, se negó. La solista cogió la maquinilla y se la pasó por la cabeza. Adiós melena. Las fotografías dieron la vuelta al mundo. ¿Se había vuelto loca? ¿O más bien todo lo contrario? «Intentó recuperar las riendas de su vida. La melena es una manera de hacerlo. Muchas celebrities con éxito desean romper con su pasado y empezar de cero. Recordemos que también se tiñó y que un tinte significa un cambio de ideas», opina el peluquero Alberto Cerdán.
También de personalidad. «Los colores claros se asocian con la inocencia. Los oscuros, con las personalidades fuertes», afirma. El peinado es parte de la identidad. «Se puede elegir entre lo arriesgado o lo conservador; entre un pelo teñido o natural; entre uno desaliñado o inmaculado… Cada elección nos define», opina Teresa Calleja, directora de marketing de Marlies Möller.
Spears luchaba por decidir, en vez de acometer. Así opina Alberto Cerdán. No es la primera; existen precedentes. El cómic, el cine, la literatura, la música y la moda están trufados de personalidades fuertes con el pelo corto o al cero. Ahí están Eddie Sedwig, Sinéad O’Connor, Coco Chanel, Evey de V de Vendetta, Jean Seberg en Al final de la escapada, Mia Farrow en La semilla del diablo... La fragilidad unida a la fuerza. Otro icono: Juana de Arco. El estilo de la heroína inspiró el bob nacido en París en 1909. Un género donde abundan las pelonas es la ciencia ficción: la agente Ripley en Alien 3, las mujeres de Dune, Evanna en Minority Report
«Pasar del largo al corto sorprende. En la mitología, las melenas eran alegorías de la fuerza, la belleza, la sabiduría y el prestigio», opina Anthony Llobet, estilista de Tresemmé. También en la Biblia y en la religión: a Sansón le cortaron el pelo antes de reducirlo. Y los monjes budistas y cristianos marcan su renuncia a los placeres mundanos despidiéndose de sus mechones. Más rechazos: las feministas y lesbianas huyen del canon clásico con peinados de cadete. Spears dejó a más de uno boquiabierto. ¿Por qué? «Las melenas son parte de nuestro imaginario colectivo y de la iconografía popular. En Occidente el largo se relaciona con la belleza pura», opina Cerdán. «Me parece representativo el capítulo de Mujercitas donde cortan la cabellera a las niñas para venderla. O Rapunzel, que ayudaba a su príncipe a trepar a la torre con su melena hasta que la malvada bruja se lo cortó… El cabello es un rasgo femenino», afirma Calleja, de Marlies Möller.
También es un arma de seducción y un fetiche. «Es una forma de comunicación entre sexos, un instinto animal. Si los labios son el símbolo del amor, el cabello lo es de la pasión», opina Cerdán. También es un gesto de coquetería. «La emperatriz Sissi se cepillaba de manera obsesiva. Su cabellera se considera la esencia de su atractivo», afirma Javier Garcés Prieto, presidente de la Asociación de Estudios Psicológicos y Sociales.
La aventura evolutiva de este rasgo no tiene desperdicio. «Las mujeres de nuestros antepasados protegían a sus bebés con el cabello. Este hábito podría explicar por qué los humanos tienen más pelo en la cabeza que en el resto del cuerpo, algo que no sucede con otros primates. Incluso podría explicar por qué los hombres se quedan calvos y las mujeres no», defiende Garcés. Pero algo está cambiando; cada vez se nos cae más el pelo. «La alopecia androgenética femenina (APF) afecta a un 40% de las españolas. A los hombres les preocupa parecer mayores y no triunfar en el trabajo. A las mujeres, perder la seguridad y parecer enfermas», explica Juan Carlos Vázquez, coordinador médico de Svenson. ¿Por qué se nos cae también el pelo? «Depende de factores hereditarios y hormonales. Las mujeres lo pierden tras el embarazo, también influyen el estrés y las dietas pobres en aminoácidos y en ácidos grasos esenciales como el Omega 3 y el Omega 6».
El break-up cut, o corte post-ruptura, es común entre las mujeres. Es una tradición en la que coinciden varias culturas. «Tengo una clienta japonesa. Cuando rompió con su pareja, me pidió que la rapara. En Japón es importante cambiar radicalmente de imagen para empezar de nuevo», relata Lloblet, de Tresemmé. «El problema suele estar en nuestro interior no en el cabello. Los peluqueros no deberían ceder al primer impulso de la clienta», opina Vázquez, de Llongueras. Hay quien se repone de un mal trago saliendo de compras y quien necesita visitar la peluquería. «Para muchas mujeres el pelo y los zapatos lo son todo», corrobora Rosa Sevilla, responsable técnico artístico de L’Oréal Professionnel.


Fuente: S Moda (María Ovelar)