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martes, 24 de noviembre de 2015

Las manos de Albert Rivera y otros trucos del candidato más valorado

El último barómetro del CIS, que confirma el ascenso de Ciudadanos, ignora a Albert Rivera (como a Pablo Iglesias) porque no tiene escaño en el Congreso, pero todas las encuestas de las últimas semanas lo sitúan como el político más valorado. La encuesta más reciente de 'El País' subrayaba que Rivera es el único candidato aprobado por los electores de todos los partidos.
De él sabemos que es licenciado en Derecho, Máster por la ESADE y Doctorando en Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Barcelona. Que cursó estudios en la Universidad de Helsinki en 2001 y que ganó la 'Liga de Debate Universitario' de España. Trabajó en La Caixa como asesor jurídico de 2002 a 2006, cuando se convirtió en el primer diputado de Ciudadanos en el Parlamento de Cataluña. Tres años después completó un curso en marketing político en la Universidad George Washington de Estados Unidos. Allí ensayó las claves de comunicación que le han convertido en el perfecto candidato.

¿Qué dice lo que Albert Rivera no dice? 
"A nivel de comunicación es muy bueno, no hay ninguno mejor", zanja Martín Ovejero. Él destaca la gestualidad del líder de Ciudadanos, más allá del posado de sus manos. Habla de sus "gestos ilustradores". "Tiene una gestualidad muy comprometida con su mensaje y eso transmite mucha credibilidad, no manifiesta dudas. Cada palabra la acompaña con sus gestos y así llega mucho mejor. Además, siempre mantiene una postura muy erguida, no se encoge, lo que daría sensación de temor o de huida respecto a ciertas preguntas; no retrocede físicamente ante temas que podrían serle más controvertidos; y la mirada es directa hacia el interlocutor, no se le descubren vistazos descendentes propios del temor o la vergüenza".

Muy consciente de si mismo
Nada parece improvisado en Rivera. Su imagen es estratégica. No sólo las camisas blancas para transmitir limpieza y transparencia. No sólo las americanas sin corbata para parecer formal y responsable pero a la vez próximo a la calle. Todo calculado. Ni demasiado juvenil ni demasiado clásico. Para arañar a izquierda y derecha. "Parece muy consciente de sí mismo, de lo que hace y de cómo lo hace. Sólo hace gestos que valen para algo, igual que sólo dice lo que quiere decir. Es una persona nerviosa, impaciente. Habla muy rápido y en ocasiones las manos gesticulan como 'válvula de escape', como si tuviera demasiadas cosas en la cabeza y le salieran por las manos", retrata Carolina Pérez Sanz, Doctora en Lingüística y especialista en comunicación.

Para ella, las manos de Rivera, la postura de las fotos, parece un tic, un reflejo que indica también que se está conteniendo. "Tal vez su impulso sería empezar a hablar antes de que el interlocutor haya acabado", sospecha Pérez Sanz. Tiene prisa. "Al mismo tiempo, la postura indica que está en conexión consigo mismo: las dos manos por delante de su estómago, como protegiéndose. Y 
el masaje que se hace en la mano derecha con la izquierda me parece que refleja tensión, como que el masaje le calma". Otra vez la tensa espera del candidato.

Sonia El Hakim, experta en comunicación no verbal científica, lo llama "micropicores". "Intenta mantener el control de sus emociones. De hecho, podemos verlo cuando no está hablando con continuos micropicores, tanto en el dorso de la mano (control de la emoción) como en el dedo meñique (represión del malestar), lo que es significativo de cierto nerviosismo o malestar que intenta ocultar".

Un gesto napoleónico
Euprepio Padula, coach y experto en liderazgo, descifra "cierta timidez" en el gesto de Rivera. También "mucha pose". "Posiblemente sea un gesto inconsciente, pero no oculta que Albert Rivera se ha trabajado mucho. En esa postura de las manos hay una resistencia a mostrarse cómo es, pero también mucha ambición. Es un posado algo napoleónico".

Dicen que Napoléon Bonaparte posaba con la mano derecha oculta en el chaleco porque aprendió buenos modales de los libros de San Juan Bautista de Salle. "Es un defecto cruzar los brazos sobre el pecho, entrelazarlos detrás de la espalda, dejarlos pender con indolencia, balancearlos al caminar, so pretexto de alivio (...) es bastante común posar el brazo derecho sobre el pecho o sobre el estómago (...) En general, hay que mantener los brazos en una situación que sea honesta y decente", decían las Reglas del Decoro y de la Civilidad Cristiana.


Habla de nuevo Carolina Pérez Sanz: "En media training recomendamos enfatizar con las manos nuestras ideas, nunca apuntando con el dedo, sino con la mano abierta. Es lo que hace Rivera. Usa las manos en postura cóncava (como un bol) para mostrar que propone ideas. Usa ambas manos, según hacia donde esté mirando. Esto le hace parecer muy entrenado".


Para Sonia El Hakim, Rivera es un "conquistador", capaz de atraer a quien le está viendo, de "meterle en su burbuja". "Cuando habla, da una imagen de confianza en sí mismo gracias a un impecable movimiento de manos y una paralingüística excelente, pero también se le ve un deseo de mantener el control de lo que él hace y de lo que hacen los que están a su alrededor".



El Hakim pone como ejemplo esta intervención de Inés Arrimadas [ver vídeo]. Albert Rivera repite la posición de la manos y hasta susurra una palabra a la vez que Arrimadas ("mínimos", minuto 0:35).






"Está inquieto, nervioso, querría estar hablando él. Hace el micropicor porque quiere dominar el discurso de Inés Arrimadas, pero no puede, porque la que está hablando es ella. Por eso se le escapa incluso el pronunciar la palabra". Una teoría que alimenta las críticas al líder de Ciudadanos por su excesivo control sobre sus candidatos.


La voz de Rivera
Carolina Pérez Sanz, experta también en Foniatría, analizó la voz de Rivera cuando presentó el Movimiento Ciudadano en el teatro Goya de Madrid, en octubre de 2013. Tiene una voz "pobre, sin cuerpo, muy forzada". Pero de aquel discurso extrajo que era un orador "impositivo más que asertivo", que quería imponer su criterio, que sus finales enérgicos denotaban "valentía", que no tenía nada que ocultar o que su hablar rápido y su pronunciación imprecisa significaban"impaciencia por llegar a la culminación de sus objetivos". Las pausas que hace cuando habla transmiten su identificación con el mensaje. "Dice lo que piensa y es la cabeza visible de una idea fuerte".


Para José Luis Martín Ovejero, Albert Rivera está en "perfecta congruencia" con su política. Y señala igualmente a Inés Arrimadas, la otra figura en alza de Ciudadanos, nueva jefa de la oposición en Cataluña. "Arrimadas y él parecen salir de la misma fábrica", asegura el experto en comunicación no verbal.


"Es conciso y directo, con una oratoria muy clara", añade Padula. "Y habla mirando a la cara, hasta de forma excesiva, lo que en España asusta mucho.
 Está muy bien asesorado en todos los aspectos, es un personaje muy construido. Tiene su discurso muy bien ensayado".

"Habitualmente habla mostrando su lado derecho de la cara, es decir, su rotativo derecho", apunta El Hakim. "Según la neurociencia, nuestro lado derecho de la cara es nuestro lado más controlador, más racional, en contraposición con nuestro lado izquierdo de la cara, que es más emocional, más espontáneo. 
Albert Rivera suele mostrar su lado derecho de la cara porque está en situación de control, de dominio de la situación. Damos nuestro lado derecho de la cara para poder mirar con nuestro ojo derecho. Cuando hacemos eso, estamos en control, vigilantes".

Los defectos del candidato
¿En qué falla Albert Rivera? ¿Qué debe mejorar? Para Euprepio Padula sigue siendo demasiado "artificial". "Es su gran defecto, está demasiado encorsetado y, salvo la noche electoral catalana, nunca se le ve emocionado. Tiene un control excesivo".

Martín Ovejero ahonda en la misma línea. "Alguna de sus virtudes, como su mirada fija, unida a la rapidez de sus respuestas dan a entender a veces que tiene el discurso perfectamente aprendido, pudiendo perder naturalidad. Esto también se desprende de su reducida exteriorización de emociones a través de su expresividad facial, algo típico en discursos varias veces repetidos, pues surgen las respuestas de manera automática. 
Tiene poca latencia de respuesta.

Además, como nunca ha gobernado, cae en lo que llamamos 
falacia de autoridad, da la impresión de padecer cierta falta de confianza en sus propias ideas o tal vez quiera quitarse la etiqueta de político novato y precisa en muchas ocasiones acudir a ejemplos de otros países occidentales para dar fuerza a sus propios argumentos: 'Esto ya se está haciendo en Francia, o deberíamos hacer tal cosa que es lo mismo que se está haciendo en Europa'".

En esto, puntualiza Martín Ovejero, Rivera se distancia claramente de 
Pablo Iglesias, el otro icono de la 'nueva política'. "Pablo Iglesias es todo lo contrario, es más egocéntrico. Esto es así porque lo digo yo".

Padula también entra en la comparación del líder de Ciudadanos con el líder de Podemos. Para él, Pablo Iglesias es "más natural, menos construido, menos superficial". Pero Rivera no tiene rival: "Cae bien, tiene buena cara, no es un personaje incómodo para nadie, 
gusta a los economistas, al IBEX 35, a las empresas y a los medios. Albert Rivera tiene mucho recorrido porque gusta a las abuelas, a los niños, a las señoras y a los señores".


Extraído de El Mundo (Rodrigo Terrasa)

lunes, 27 de mayo de 2013

Cuando se escoge un perfume




Una de las cosas más difíciles que hay para mí, es escoger un perfume. Cada lugar encierra misterios infinitos por los olores que le caracterizan y una persona que deja huella con su aroma es inolvidable; eso es lo que busco al usar un perfume. Encuentro fascinante la ilusión que provocan los olores a mi sentir, y esa búsqueda lenta y misteriosa también lo hace más interesante.

Se puede vivir una vida buscando “el perfume”, pasan muchos por nuestra vida, pero pocos son los que dejan huellas. Pienso en uno que se mimetice con mi piel y parezca que lo produce esta misma. Lo más interesante de esto es que un perfume siempre cambia en la piel de cada persona, y a pesar de ser el mismo perfume, cada quien naturalmente transforma ese aroma original en algo más personal.

Quizá no sea un solo perfume el que deba tener esas cualidades, pues cada momento en la vida hace que prefiramos unos aromas a otros. Los momentos y las actividades en las que participamos, la gente con quien nos reuniremos, el clima, la época del año, el lugar donde estamos, nuestra edad, la etapa de la vida que estamos viviendo, son algunos elementos que modificarán lo que quieras proyectar con tu aroma.

El aroma es parte del lenguaje corporal de cada persona, eso le da un papel muy importante ya que proyecta nuestro carácter, personalidad y hasta lo que queremos conseguir.

En este buscar, recibí una invitación para asistir a un evento muy especial de la casa Hermès en Panamá. Nadie sabía de qué se trataba, y fue allí donde recibí el flechazo de cupido, cuando a los invitados nos entregaron unas bolsitas de tela llenas de ese aroma que me hizo sentir en armonía con todo. Era el lanzamiento de la nueva fragancia Jour d´Hermès, mi nuevo artículo de fondo de armario.

Esperé una fecha especial para usarlo por primera vez, fue en mi fecha de aniversario de bodas, un día que quería sentirme especial y compartirlo con mi esposo. A primeras horas del día me vestí sutilmente con unas gotas de Jour d´Hermès, que inmediatamente me envolvió con un aroma especialmente femenino. Sentí la sensación de caminar en un jardín de flores únicas y frescas, y me llenó de energía y luz. Es sensual, luminoso, vivo y eterno, con a penas unas gotas. Un perfume que estremece mis sentidos.






Jean-Claude Ellena 
Pierre Hardy 






 Escrito por : Marianela Lacayo

miércoles, 6 de julio de 2011

Una empleada desafía a Harrods para no maquillarse... y pierde

Polémica entre una dependienta y los grandes almacenes británicos por las normas de vestimenta


Melanie Stark

Para Melanie Stark, el debate sobre si las empleadas que atienden al público deben llevar o no uniforme, vestir pantalón o apostar por la falda está superado. Para ella, la batalla estaba en que su empresa, los almacenes Harrods, le permitiera trabajar sin ir maquillada. Por eso ha desafiado a la todopoderosa empresa británica. Y ha perdido.

La primera vez que la llamaron la atención, Melanie Stark, dependienta de 24 años de los grandes almacenes británicos Harrods, fue enviada a su casa. Lo mismo ocurrió una segunda vez. Después, fue destinada a los almacenes, lejos del contacto con el público. El problema no es que hiciera mal su trabajo. Tampoco es que hubiera recibido queja alguna de los clientes. El problema es que Stark no iba maquillada.

Finalmente, y ante su negativa a atenerse a las normas de atención al público de la firma, Harrods ha acabado por forzar a Stark a que deje la empresa, según ha denunciado la propia empleada, que se confiesa “exhausta, estresada y desilusionada” por su batalla perdida en torno al rímel y la sombra de ojos.

La disputa de esta empleada con los grandes almacenes más famosos del Reino Unido ha saltado a los periódicos de aquel país, y se ha convertido en un símbolo entre el pulso cotidiano del empleador y el empleado por marcar dónde está el límite de las normas de atención al público. En este caso, al menos, las reglas del juego están claras, con un grado de concreción que sorprende. Según explica el diario The Guardian, el código de vestuario de Harrods, de dos páginas, estipula que las vendedoras “deben permanecer totalmente maquilladas todo el tiempo con base, colorete, ojos (aunque no demasiado recargado), lápiz labial, delineador de labios y gloss”.
Cuatro años trabajando sin maquillaje


Según asegura Stark, en los últimos cuatro años ha estado trabajando sin maquillaje, antes de que fuera requerida a cumplir estrictamente esta normativa interna, y ha sido considerada en los informes internos por uno de sus jefes como una de las mejores empleadas.
Sin embargo, cuando rechazó pintarse la cara, la empresa le aconsejó que fuera a un mostrador de productos de maquillaje para que comprobara cómo sería su aspecto con la cara maquillada. “Me sentí insultada. Sé perfectamente cómo estoy maquillada, porque lo he usado muchas veces, pero nunca en el trabajo. Pero no entiendo cómo eso puede mejorar mi trabajo y cómo Harrods, en los tiempos que corren, puede creer que tiene derecho a decirme si debo llevarlo o no”, declara Starks.

“No es como si me dicen si debo llevar unos pantalones negros o una camisa blanca. Se trata de mi cara. El maquillaje me haría ser una persona distinta a la que soy”, añadió. Ante lo irreconciliable de ambas posturas, Stark decidió hace unos días renunciar a su puesto.

En contra de la normativa de igualdad

Según Lawrence Davies, director de Equal Justice, desde el punto de vista legal esta empleada debería haber reclamado su derecho a no ir a trabajar maquillada acogiéndose a la normativa británica sobre igualdad de 2010. “Ella ha desempeñado bien su trabajo hasta ahora sin maquillarse, con lo que está claro que ahora le exijan otra cosa. Los criterios de apariencia ante el público han ido cambiando con los años”, afirmó.

Por su parte, un portavoz de Harrods explicó que todo su personal “está sujeto a un código de vestimenta al que se acogen cuando firman el contrato con la empresa, que abarca todo el conjunto de su apariencia pública”. “Nuestras discusiones con Melanie Stark –añade- afectan a una ausencia general de cumplimiento del código de vestimenta. No obstante, no tomamos ninguna acción y decidimos dejar la disputa a un acuerdo entre ambas partes”.

Lejos del público por llevar una prótesis
Los códigos de las empresas en cuanto a la apariencia de sus empleados de cara al público son relativamente corrientes, aunque en los últimos años no han estado exentos de polémica, como cuando la tienda de ropa Abercrombie & Fitch fue acusada de “recluir” en un almacén a un vendedora porque su protésis en el brazo no encajaba con la “política” de la empresa, o cuando otra dependienta fue apartada después de que su jefe la obligara a quitarse el jersey en verano, a lo que ella se negaba, y descubriera que tenía a su vez una prótesis en uno de sus antebrazos.

Fuente: La Razón.es

viernes, 13 de mayo de 2011

Miénteme... Esperanza Aguirre y Tomás Gómez

Prometen y prometen pero... ¿nos dicen la verdad? Rafael López, director del Club del lenguaje no verbal, y José Rúas, autor del libro 'Manual del candidato electoral', analizan a nuestros políticos durante la campaña electoral.

Esperanza Grande de las 'Españas'
A juego con la escena se muestra la representante del equipo de blanco y azul, en medio del mar de banderas del PP de Madrid, ofreciendo una imagen más acorde con las exigencias propias del cool televisivo (calma, suave, simpática), que su adversario. El socialista y los socialistas («esos socialistas») a los que Esperanza Aguirre prefiere criticar de forma general, sin citarlos, para no darles más protagonismo del que las encuestas de Madrid señalan. Esperanza Aguirre, también de Gil de Biedma, la Grande de España (de la que no está «dividida», como dice en su mitin), de guante de seda, sonriente, cercana y campechana con su pueblo, pero con mano —y lengua— de hierro.

'Espe', la del diccionario de epítetos, capaz también de romper ese ratio de tres palabras positivas por cada una negativa cuando se trata de criticar a «esos» socialistas «que han empobrecido, han dividido, han despreciado y han estropeado» España, con su «sectarismo, su demagogia y su irresponsabilidad». La ex ministra de Educación que recita la lección de forma pausada y de memoria, estirando las palabras («el balaaance de estos años de gobierno socialista eeesss.»), con ritmo de chasca de escuela, cual inocente niña que recita el verso de su retahíla en el mes de mayo, que es de elecciones pero también de María. Así es de frente la candidata del PP, que mira a un lado cuando habla de Rajoy y de que estas elecciones tienen que ser un paso decisivo para llevarlo a La Moncloa. Simple y llanamente Esperanza, también Grande de España, de una... o las dos, que estamos en campaña.

Tomás Gómez, a golpe de puñoSe trata de una intervención en crescendo tanto en ritmo como en intensidad. El candidato socialista es el tercero en intervenir, después de José Cepeda, caracterizado por el empleo del humor y la ironía, y Jaime Lissavetzky, de ritmo tranquilo y reflexivo. Todos ellos a juego y en sintonía con el escenario: chaqueta oscura (más informal en el caso del siguiente orador, Felipe González) y camisa blanca. Gómez comienza de forma tranquila y se observa bien entrenado en el control de sus gestos: acompañando con los dedos la cuenta de sus enumeraciones, señalando hacia atrás (el pasado) cuando se refiere al Partido Popular, o estirando ambos brazos y abriendo las palmas de las manos, un gesto que indica sinceridad y franqueza —aunque hay que observar los tiempos—, cuando acusa a sus adversarios de mentir.

En líneas generales presenta una buena coherencia entre su comunicación verbal y no verbal, salvo en alguna pequeña muestra de impresión visual, de sonrisa un tanto forzada y tensa (labios demasiado estirados y boca entreabierta mostrando los dientes). Pero la curva ascendente en el ritmo y tono de su intervención se desborda, llegando incluso a chillar (incluido un desafinado «Madrid»), acompañado por un semblante de rabia contenida. Beligerancia en la lucha dialéctica y gestual de quien cambia por unos instantes la rosa por el puño (cerrado, pegado al cuerpo y hacia arriba, en señal de defensa), golpeando con intensidad propia de quien llama a la movilización de los suyos.

Extraído de El Mundo (por María Jesús Hernández y Virginia Hernández)

domingo, 27 de marzo de 2011

España: ¿Por qué manda Botín?

De Emilio Botín conocíamos sus aptitudes para alcanzar una riqueza material inmensa. Ha hecho que un banco con nombre de pequeña ciudad española circule a toda velocidad por los circuitos de todo el mundo o colgar su bandera en algunos de los más ignotos puntos del planeta.  

Ahora, si analizamos gráficamente las imágenes de la reunión de Moncloa entre Rodríguez Zapatero y el G-45, veremos cómo un solo hombre es capaz de acaparar portadas en una reunión de los principales empresarios del país con el presidente del Gobierno.  

Analicemos, pues, su destreza en la comunicación visual. Un terreno, en el que hay que reconocer sus méritos, o los de su equipo, que consigue posicionarlo de una forma destacada en los escenarios más diversos. Su figura no destacaría en un caso corriente. Pero en Botín eso no es un problema: sabe situarse frente a las cámaras demostrando que quién manda es él.  

Analicemos alguna de las fotografías que muestran quien es este hombre en la imagen y por qué no se alcanza ese estatus de una forma casual. ¿Cómo destacar hasta monopolizar la información gráfica de una reunión de casi cincuenta empresarios y banqueros con los máximos cargos del Gobierno? 

Foto: Alberto Di Lolli

Emilio Botín baja del coche en una fotografía con varios mensajes: tirantes y corbata con el color corparativo, dinamismo caminando con paso seguro y poniéndose la americana como quien sale de casa para ir a la oficina. Aunque a la reunión acudían otras figuras con un poder similar, ninguno de ellos ha logrado acaparar tanto espacio gráfico en las páginas de los medios, gracias a esta fotografía. 

El banquero ya demostró su destreza ante las cámaras cuando acudió a declarar a la Audiencia Nacional en 2007, por el Caso de las cesiones de crédito. 


Foto: Diego Sinova
La mayor parte de quienes llegan a los tribunales aparcan su coche con chófer en la misma puerta, muestran la tensión en su rostro y se rodean de guardaespaldas que hacen grandes aspavientos. En cambio, Botín llega caminado, solo y sonriente. Es de suponer la seguridad que le rodea, pero no se deja ver. La imagen transmite la serenidad de alguien que está diciendo: no tengo nada que temer ni que ocultar. Batalla de la imagen ganada. 
Veamos otro episodio. Cómo demostrar en una foto quién manda en el país. ¿El presidente del Gobierno? Esta foto dice no. 

Foto: Bernardo Rodríguez/Pool/Efe

Botín, sentado frente a José Luis Rodríguez Zapatero durante la visita de éste a la Ciudad Financiera del Santander, en Boadilla del Monte (Madrid).  
Frente a un presidente inclinado hacia adelante, como recibiendo una lección, con el cuerpo tensado, sonriendo artificialemente, Botín aparece con postura relajada, los pies cruzados y gesticulando.

El banquero ha colocado su chaqueta en otra silla, mientras que el leonés la ha dejado sobre la suya como si estuviera en los postres de una boda de segunda división. Ambos aparecen como un profesor dándole una lección a un muchachito llegado de provincias. 

A la vista de la imagen, está claro cuál de ellos tiene más poder, al menos en cuanto a imagen. 

Extraído de El Mundo (Blog de Ángel Casaña)

martes, 28 de diciembre de 2010

La comunicación de las firmas, moda del futuro

La moda, además de consumo y tendencias, se convierte en algo diferente tras bambalinas y bastidores; se trata de una simbiosis entre la marca y la comunicación. Grandes empresas especializadas en el mundo de la moda, joyería y cosmética adaptan su gestión a los nuevos tiempos que corren, donde Internet se ha convertido en la Biblia de la Comunicación y el cliente en un elemento clave dentro de la logística.

Loewe, Inditex, Scalpers o Fun&Basics son algunos de los grandes grupos emergentes en el mercado español que han conseguido ampliar su expansión a territorios internacionales, lo cual conlleva una reestructuración de la comunicación de la propia firma.

Así nos lo hace saber Raúl Romero, Responsable del Departamento de Comunicación de la firma sevillana Scalpers. Desde este departamento, Raúl gestiona tanto la comunicación con los medios como el marketing y las relaciones públicas, ‘un elemento fundamental para el funcionamiento de la estrategia de comunicación’.

Sin embargo, la comunicación de Scalpers, al igual que la mayoría de firmas de moda, está compuesta por cuatro patas que cubren tanto las cabeceras premium de la marca como la prensa semanal, la comunicación corporativa centrada en la expansión de la empresa y, por último, el plano internacional. Pero la llegada de Internet y sus ventajas ha hecho incluir un sector más que atender en esta gestión: el 2.0.

Para poder cubrir esta área, las empresas abordan las redes sociales a través de perfiles en Twitter, Facebook o Tuenti con actualizaciones constantes y secciones enfocadas a los diversos targets que se dan en las redes. Lo mismo ocurre en la firma Fun&Basics, que cuenta con una Community Manager encargada de difundir la información y el software de la marca a través de las redes sociales.

La firma de complementos, que cuenta con 169 empleados, posee una parte de estrategia coordinada por Antía de Ron. La marca, además, cuenta con un showroom situado en Madrid, Fashionistas, para controlar las apariciones de Fun&Basics en medios y diferentes aspectos de comunicación.

Pero a pesar de contar con departamentos propios, casi todas las empresas buscan el apoyo de agencias especializadas en comunicación y relaciones públicas en alguna ocasión. ANAC es la máxima representación de este tipo de fusiones, como informó Prnoticias en la presentación de la web de la asociación. Agencias como Globally, Know How y MR&A representan a las grandes firmas de moda en busca de mejorar la gestión y coordinación a través de la especialización.

Además, la imposición de los blogueros, recursos 2.0 a los que acuden las marcas de diseño en busca de promocionar y expandir sus proyectos, han revolucionado el panorama actual. Pero no sólo han sido las firmas las que han contado con sus servicios, sino que las propias agencias son conscientes de la evolución y riqueza de estas herramientas, llegando a ofrecerlas como servicios propios.

El diablo viste de Zara, Desayuno con tacones y Trendencias son algunos de los blogs más visitados en España que se unen a la comunicación 2.0, cargados de críticas, noticias y tendencias en busca de enriquecer el mundo de la moda.

Extraído de PR Noticias

miércoles, 27 de octubre de 2010

El 'cara a cara', gesto a gesto

A veces, un gesto vale más que mil palabras, y el refrán es aplicable también a los políticos.

Alfredo Pérez Rubalcaba y Soraya Sáenz de Santamaría, portavoces de Gobierno y oposición, se han estrenado en la sesión de control en el Congreso con el primer 'round' de la larga serie de duelos verbales que nos quedan hasta el final de la legislatura.

Ambos son expertos en estas lides y conocen bien el terreno que pisan. "Las sesiones de control tienen un formato muy estricto y unos tiempos marcados que restan fluidez al debate", explica Rosa Matías, consultora de comunicación y coach ejecutiva. Sin embargo, siempre se puede leer entre líneas, y la directora de proyectos de Wellcomm ha analizado el lenguaje corporal de este primer 'cara a cara' para ELMUNDO.es.

Punto de Partida
Sáenz de Santamaría: Trasmite enfado y dureza en sus intervenciones. A pesar de que mantiene una media sonrisa, sus gestos con las manos refuerzan una actitud increpadora. Quizá se deba al hecho de que en algún momento se le acusó de "blandita" y también porque quizá intenta parecer mayor.

Pérez Rubalcaba: No muestra emoción en sus respuestas, tiene un gran control y dominio del lenguaje corporal. Utiliza la ironía con frecuencia y la sonrisa para trasmitir calma y seguridad.

Vestuario
Sáenz de Santamaría: Soraya es una mujer joven y hace bien en no resignarse al traje de chaqueta. Tiene un estilo poco marcado y se cuida en llevar complementos no muy llamativos y un peinado informal que completan un estilo más 'casual' adecuado a su edad.

Pérez Rubalcaba: Se abotona la chaqueta (casi todos los varones lo hacen): es señal de que están preparados. En concreto, sólo el primer botón, como cerrando esa coraza protectora que encarna la prenda. Nunca luce corbatas ni camisas estridentes, cuidando cualquier detalle que pueda distorsionar su imagen a través de la pantalla de televisión.

Puesta en Escena
Sáenz de Santamaría: Un detalle importante es que no usa papeles, no lee sus intervenciones. Vocaliza mucho, quizás demasiado, para obligarse a hacer un discurso pausado. La portavoz del PP utiliza muy bien las manos para puntualizar y reforzar sus frases. Casi siempre se apoya en el micrófono, lo aferra, lo que denota una cierta inseguridad y una actitud defensiva. Sin embargo, en esta ocasión, probablemente por los nervios, en la última réplica olvidó subir el 'micro' y no se le oía bien. La reacción fue rápida y certera: Con un "no importa lo alto, sino lo claro", Saenz de Santamaría recuperó el terreno perdido, se volvió a poner en posición.

Pérez Rubalcaba: Cada vez más usa las palmas de las manos hacia delante, proyectando una imagen de transparencia y cercanía. Utiliza bien los silencios y el discurso pausado. En esta ocasión no ha hecho gala de su habitual ironía frente a Sáenz de Santamaría, aunque ha aprovechado para ningunear a la portavoz del PP y dirigir su discurso a Rajoy. Cuando escucha, en especial después de la réplica y la contrarréplica, ha hecho muchos gestos. Su lenguaje corporal es muy expresivo, se muerde el labio, se toca la barbilla; gestos que indican cierta inseguridad o duda, que está a punto de tomar una decisión. Cuando habla, va al grano. Parafraseando a un 'tuitero': @Be_Agua: #rubalcaba es capaz de dar respuestas sin calificativos y que caben en un tweet #congresofacts

Extraído de El Mundo (Olalla Novoa Ojea)