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martes, 17 de julio de 2012

Muñecas troqueladas




En 1810, una compañía de juguetes británica imprimió un pequeño libro cuya protagonista, Little Fanny, debía ir cambiando de indumentaria en cada capítulo. Con sus cinco sombreritos y siete vestidos, nacía la primera muñeca recortable en serie. Este verano, vestidos, blusas, faldas y shorts parecen salidos aquella fábrica que creó a Little Fanny. Las prendas se troquelan mediante encajes, ganchillo o guipur. No importa el tejido o el calado, pero sí el color: siempre blanco.
Ha sido Marc Jacobs quien mejor ha plasmado esta tendencia en su desfile para Louis Vuitton. Incluso Kate Moss -broche de su 'show'- gozaba de una candidez inusitada con su vestido de plumas y bordados ingleses, subida al carrusel de caballitos que Jacobs instaló en la Cour Carrée del Louvre.
Blanco y calado. Las pautas se repiten en las prendas de las principales cadenas 'low cost' -el mejor barómetro de la moda en la calle- y también en incontables desfiles para este verano. ChloéChanelValentinoDiane von FurstenbergBarbara Bui,Nina RicciVera Wang... "Esta temporada me ha movido [el blanco], se siente tan fresco y moderno", explicaba Wang, tras su desfile, en el que 12 de las 40 salidas eran diseños totalmente blancos.
En las propuestas de Vuitton, al igual que en las de Pier Paolo Piccioli y Maria Grazia Chiuri para Valentino, el aire ingenuo de blusas, vestidos o faldas se acompaña de un 'look' aniñado gracias a recogidos con diademas o trenzas. Sin embargo, otros -como Barbara Bui o Karl Lagerfeld en su desfile de Chanel- optaron por quitarle dulzura a los estilismos (o ñoñería, quién sabe) mediante complementos más rotundos. Dos vertientes a tener en cuenta a la hora de seguir esta tendencia.
El káiser apostó por el blanco en su colección sabedor de que habría contado con la aprobación de la fundadora de la 'maison'. Y es que la reina del 'petite robe noire' era también una amante de su álter-ego, el 'petite robe blanche'.
Así se lo contaba Chanel a su amigo Paul Morand: "Las mujeres piensan en todos los colores menos en la ausencia de color. He dicho que el negro va con todo. El blanco también. Son de una belleza absoluta. Su armonía es perfecta".
La tendencia se extiende a los shorts, como estos de Sister Jane, Chanel y Bdba.

Los vestidos aniñados también desfilaron con Valentino, Marni y Chanel.

Emma Stone, Leighton Meester y Laura Hayden combinan sus vestidos de niña buena con complementos negros. | Gtres

Vestidos blancos y troquelados, en Louis Vuitton, Kirsten Dunst y Valentino. | Gtres

También las blusas muestran su lado más cándido, como estas de Massimo Dutti, LV y Paul & Joe.

El padre de la tendencia es Marc Jacobs, que subió a sus modelos de Vuitton a un carrusel.

Propuestas de Chloé, Jil Sander y Diane von Furstenberg.

Vestidos de Hoss, Maje, H&M y Zara.

Vestidos de Dolores Promesas, Comptoir des Cotonniers y Masscob.


La tendencia sirve para looks cándidos (Nina Ricci y Giambatista Valli) o más arriesgados (Vera Wang y Givenchy).

Extraído de El Mundo (Isabel Espino)

miércoles, 6 de julio de 2011

Valentino: Cultura de un lujo refinado

[foto de la noticia]

Llevan una trayectoria muy coherente asumiendo una nueva personalidad que no traicione el legado del maestro. Tarea nada sencilla que Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli están llevando por buen camino.

Su colección del invierno que viene tiene trazos de inspiración en la Rusia imperial, sobre todo en algunos de sus bordados y en los detalles de pasamanería, cordonería y trenzados que hay en la mayoría de las 41 piezas de la colección. Trabajo artesanal como se le ha de exigir a la Alta Costura: botonaduras a la espalda, costuras ribeteadas de finas hileras de cristalitos, patrones impolutos que dan un marchamo sensacional a las piezas de noche (casi todo es noche, el día apenas parece existir en el universo costura para la mayoría de creadores).

A lo largo del desfile, ubicado en el Hotel Salomón de Rothschild, apreciamos dos puntos de vista diferentes pero que conviven con la armonía que la casa Valentino sabe imprimir a sus diseños: una parte actual, para una mujer joven, etérea, de transparencias y terciopelos devoré en vestidos evanescentes en tonos nude, blanco, marfil, oro y el rojo marca de la casa (esta vez fueron dos fantásticos vestidos de noche en tonos sangre y más claro); a continuación aparece un punto de vista más clásico, atemporal, regio, con levitas brocadas, vestidos de fiesta con empaque, rectos, tonos bronce y oro, mucho oro, para una mujer más hierática, altiva, que recurre a piezas de terciopelo negro con relieves luminosos.

La delicadeza de los materiales parece estar intrínseca en el ADN de la casa; algo que la mujer exquisita sabe agradecer y el tándem de estilistas italianos recompensar con unos diseños que enaltecen la gracia de sus movimientos, la riqueza del contacto con la piel femenina.

En suma, una visión de la Alta Costura que se barniza de modernidad para un presente actual pero que siempre tiene una mirada a la nostalgia. La firma Valentino parece estar casada con la eternidad.

Extraído de YO DONA (Jesús María Montes-Fernández)