lunes, 18 de noviembre de 2013

Códigos de estilo: los nuevos 50

Una nueva generación de mujeres cumple medio centenar con unas pautas de estilo que no pasan por aparentar menos edad o ceñirse al estereotipo de cougar. A pesar de su poder adquisitivo, la industria no aprende a cortejarlas como se merecen.

La ex CEO de Burberry y reciente fichaje de Apple, Angela Ahrendts, sabe bien cómo lograr el punto justo de sobriedad y elegancia en las altas esferas directivas.

Señora. Esa palabra que suena a letra de Bertín Osborne y a traje de madrina de boda. ¿Es una «señora» la artista Tracey Emin, quien alcanzó los 50 en julio? ¿Y Christina Rosenvinge, quien los cumplirá el próximo mayo? ¿Kim Gordon, quien anda ya por los 60? ¿O Julianne Moore, de 52? Sí y no, son señoras de rompe y rasga, por recuperar otra expresión de regusto osborniano, pero con una nueva capacidad de seducción cada vez son más las que, a partir de esa edad, se erigen en iconos de estilo por su elegancia. La empresaria Angela Ahrendts, ex CEO de Burberry recién fichada por Apple, o Christine Lagarde, directora del FMI, son dos ejemplos para quienes no necesitan vestirse ni de veinteañeras ni de ancianas prematuras ante el mundo.
Toda una generación de mujeres nacidas en los 60 se adentra en la cincuentena sin los fardos de antaño, pero con la sensación de que la industria de la moda, obnubilada todavía por el culto a la (extrema) juventud, sigue sin prestarles la atención que merecen. Aun así, eso podría estar cambiando. Por cada Saint Laurent –Hedi Slimane ha alienado a la clientela tradicional con sus vestiditos a medio muslo– hay un Marks & Spencer. La firma eligió para su última campaña a mujeres de todas las edades, de Ellie Goulding (26 años) a Helen Mirren (68). Y es que según la socióloga de la moda Laura Eceiza, «en la segunda década del siglo XXI, las mujeres de esta edad serán lo que los adolescentes fueron a los 50 o los singles a los 90, un perfecto objetivo de mercado». 
Inès de la Fressange
«Ellas forman una franja con un tremendo poder adquisitivo; sigue sorprendiéndome que el marketing no las corteje de manera más directa», dice la editora y bloguera Kim France. «Hay mucho dinero que ganar con ellas, pero los anunciantes pasan de mostrarles versiones de sí mismas con las que identificarse».
France sabe de lo que habla. De joven escribió en Sassy, la biblia grunge de los 90, más tarde fundó la revista Lucky y desde 2011 escribe el blog Girls of a Certain Age. «Vi un nicho en el mercado. Casi todas las blogueras de moda tienen veintipocos y están obsesionadas con la tendencia. Cuando te haces mayor, eso te importa menos y te centras en lo que te funciona». France, por cierto, tiene 49 y está «medio deseando cumplir los 50. Te pasas el final de la cuarentena temiendo la fecha, así que tengo ganas de que llegue».
En su web define a sus lectoras: «Miran las fotos de sus madres cuando tenían esa misma edad y no se sienten tan mayores (…). Son adultas pero piensan que las botas moteras son perfectamente aceptables para un look de noche». Las botas y las cazadoras de cuero, añadiría Lisa Carnochan, otra exitosa y madura bloguera estadounidense. Uno de los artículos más leídos en su web, Privilege, se titula: ¿Puede una mujer de 50 y tantos llevar una cazadora motera? Ella la luce con vaqueros, brogues y pendientes de perlas. «Son un símbolo del estilo lady, como los zapatos de tacón bajo, las diademas y los bolsos estructurados. Y todo eso se puede aplicar con alegría a looks más informales», cuenta a S Moda
Que arriesgar no está reñido con la edad es algo que Susan Sarandon exhibe sin rodeos
Opción «B». Otra manera de adaptar la ropa a tus años es pasar de los estampados grandes a los pequeños y del multicolor al monocromático. A partir de una edad, tus facciones destacan mucho menos, así que si bajas el volumen de tu ropa, eres tú la que quedas más enfocada», añade. Aun así, Carnochan huye de hacer prescripciones de estilo: «No creo en el concepto de ropa apropiada».
Eduardo Rivera también es experto en ese target. Regenta varias tiendas multimarca en la provincia de Madrid y un atelier de costura. Allí visten a algunas de las mujeres más poderosas de España (entre ellas, a la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, además de otras políticas, empresarias y, por qué no decirlo, algunas mujeres de). «Tenemos un top 10 de clientas que se gastan unos 10.000 euros en una mañana, y esas suelen tener 50 y tantos», dice. «Vienen a principios de temporada y nos comentan sus necesidades de agenda, si tienen actos, bodas, congresos. Les organizamos el armario para los meses siguientes». Suelen insistir en la comodidad –«igual no aguantan el tacón como las de 20, por eso vendemos muchísimas plataformas»– y la versatilidad; pero, más allá de eso, Casanova no detecta mucha diferencia entre ellas y sus hijas. 

Christine Lagarde, asidua de firmas como Chanel (en la foto con un traje de p-v 2012), es una de las políticas más elegantes.

Hoy suena obsoleto aplicar refranes del tipo «nada de minifaldas después de los 30» a la vista de gente como Carine Roitfeld, quien a los 59 tiene un estilo bastante más definido y extremo que el de su propia hija, Julia Restoin, de 33. Sin embargo, las mujeres maduras que marcan pautas sí tienen en común un estilo propio y muy concreto (los vestidos de la exministra Elena Salgado, devota de Juanjo Oliva; las camisas masculinas de la escritora Donna Tartt) y su desinterés por aparentar menos años. Puede que resulte raro ver a Madonna con algunos de sus últimos estilismos, como los trajes estilo animadora que lució en el tour MDNA, pero también sería extraño ver a Kim Gordon, de Sonic Youth, con un twin set de punto beis.
Desde su divorcio de Thurston Moore, Gordon es técnicamente una swofty –aunque seguramente se reiría del concepto–, una single woman over 50 (solteras de más de 50). El último neologismo marketiniano se refiere a aquellas mujeres que vuelven al mercado sexual a esa edad y que visten de manera más provocativa a como lo hacían a los 20.
Sin ser swofties, ni fenómenos de la naturaleza como la directora de cine Kathryn Bigelow, cuyos 61 resultan difíciles de creer, sí hay cada vez más mujeres que llegan a esa edad con sus medidas intactas. «Me hace gracia el concepto de señora de 50. ¡Pero si van al gimnasio y llevan una 38. Están estupendas», confirma Casanova.
Igual, de lo que se trata es de reapropiarse el término «señora», de la misma manera que algunas feministas reclamaron el «girl», que tenía connotaciones infantilizantes, y lo hicieron suyo. Señoras, y por muchos años.
Fuente: S Moda, por Begoña Gómez Urzáiz



Otras mujeres que manejan un estilo espectacular de mas de 50 años

Bianca Jagger
Bianca Jagger


Catherine Denuve

Catherine Denuve

Diane Kiton


Diane Kiton

Diane Kiton


Meryl Streep

Meryl Streep

Demi Moore

Demi More


Demi Moore

domingo, 17 de noviembre de 2013

La mayor elegancia, por Pilar del Río

«La madurez también es hermosa, pero hay que ir a nuestro aire. Ninguna elegancia es superior a la de tener un pensamiento organizado y expresarlo»




Cuando éramos jóvenes, ¿ya existía la moda?», pregunta mi amiga Ana mientras le pide al camarero sacarina para el descafeinado. «¿Que si existía? ¿No te acuerdas del largo Chanel o de las chaquetas Balenciaga?», responde, respondona como siempre, mi amiga Conchi.
Entonces nos pusimos a hablar de esos nombres estelares de la moda en los años que nacimos y, sin darnos cuenta, acabamos rememorando un pasado de modistas en casa, costureras que llegaban con la mañana, se tomaban sus tostadas y el café con leche, ponían la radio y, por ese orden, abrían la máquina de coser que olía a aceite rancio, sacaban tijeras brillantes, desplegaban el papel de periódico que utilizarían para los patrones, nos tomaban medidas con una cinta métrica tan gastada que no se veían los números, anotaban códigos incomprensibles en cuadernos de dos reales y pensaban mucho mientras se metían entre los dientes la aguja enhebrada. Y nos vestían: era de ahí, de esas habitaciones en las que hasta los hilos de hilvanar se reutilizaban, de donde salían las prendas que nos cubrirían con mayor o menor acierto, siempre condicionadas por el precio de las telas o de los retales encontrados con gran suerte.
Luego llegó el prêt-à-porter, nos compraron faldas de tergal que no había que planchar o camisas de nailon rosa de lavar y poner. El criterio era la comodidad doméstica, no la moda, esa señora que ni siquiera aparecía en los figurines, que se compraban para resolver problemas de corte y no para estudiar las tendencias de la temporada, que hasta la palabra tendencia sonaba a pecado.
En esas estábamos cuando irrumpió la minifalda, que las jóvenes de entonces adoptamos como una forma de hacer visible la ruptura con un pasado de convenciones que no queríamos asumir porque nos creíamos hegemónicas. Y así, pisando fuerte y asustando sombras, con nuestras minifaldas como bandera, resume mi amiga María José, pasamos por la universidad, nos hicimos profesionales, militamos mucho y nos separamos varias veces de nuestros amores eternos. Ahora nos estamos jubilando y seguimos sin pensar en lo que se lleva, dice Ana. O no: porque las trencas de los 70, o la complicidad con «la arruga es bella» de los 80, o las hombreras que nos hicieron parecer jugadoras de un deporte exótico, cuyo nombre no quiero acordarme, son señales de algo, quizá de ser tribu en medio de una galaxia.
No vivimos acatando lo que se lleva este año, pero hemos disfrutado comprando medias de colores o zapatos de tacón para parecer aéreas cuando caminábamos por las calles con un libro de poesía bajo el brazo, tal vez de Paul Éluard, y a veces pintamos la palabra «Libertad» en las paredes de nuestra ciudad. La madurez también es hermosa, insiste Conchi, pero hay que ir a nuestro aire, ninguna elegancia es superior a la de tener un pensamiento organizado y saber expresarlo.
Y añade Ana que los colores solo son colores, la estatura solo es estatura y los kilos son solo kilos, lo importante es seguir siendo por haber sido, mirar y ver una vida que se cumple con los días y las horas, en distintos mapas y en pasiones diversas.
Creo que voy a estar de acuerdo con mis amigas del colegio: mi mejor chaqueta no es la de la firma más gloriosa o la más nueva, es la que acumula más abrazos, los que con ella recibí, los que iba recibiendo mientras me ayudaban a quitármela.

Fuente: S moda

miércoles, 6 de noviembre de 2013

De femenino a masculino: Elliot Sailors

La 'top' que no encajaba en los vestidos

La modelo estadounidense Elliot Sailors ha adoptado un 'look' masculino para poder seguir trabajando.





Elliot Sailors (Arizona, Estados Unidos, 1982) ha hecho de la necesidad virtud. Harta de perseverar en su oficio y no obtener los resultados esperados, la modelo estadounidense ha decidido cambiar su perfil profesional y adaptar su físico para poder seguir trabajando. A sus 31 años, Sailors ha tomado una hábil pero arriesgada determinación:abrazar la androginia y así poder ejercer de modelo masculino. Su caso ha recibido la atención de los medios especializados, pero de momento las grandes firmas de moda no se han atrevido a contratarla.

Su transformación ha contado con la complicidad de la agencia Ford e Instagram, desde donde la modelo ha expuesto su ideal de belleza con notable éxito. Su cuenta se ha convertido en el escaparate perfecto de su versatilidad, lo que quizás le permita invertir su discreta trayectoria profesional -ha sido chica Martini y protagonista de diversas campañas para marcas locales-. En declaraciones a la edición estadounidense de The Huffington Post, Sailors ha dicho que nunca se ha identificado con un hombre, y que en cierta manera se ha visto abocada al cambio porque "la industria solo quiere a mujeres jóvenes".


En realidad Sailors no es la primera mujer que decide emprender esta cruzada. La maniquí y exnadadora francesa Casey Legler -también de la agencia Ford- fue la precursora, siendo la primera mujer en firmar campañas para hombre. Su primer trabajo fue para la casa americana AllSaints en febrero de este año, y desde entonces su popularidad ha ido en aumento. Rostro anguloso, mirada poderosa y 1,82 de estatura coinciden con las características de Sailors.


Estos casos contrastan con el rápido ascenso del modelo de origen yugoslavo Andrej Pejić –nacionalizado asutraliano–, que ha desfilado para colecciones masculinas y femeninas indistintamente. Su aspecto físico le ha permitido trabajar para firmas como Jean Paul Gaultier, Marc Jacobs, Rick Owens, Rosa Clará, e incluso ha protagonizado sonados editoriales en revistas como Vogue Brasil -posó desnudo para el objetivo de Mario Testino-, L'Officiel, I-D, Interview o PurpleAdemás ha participado en el videoclip de la canción The stars (Are out tonight) de David Bowie, junto a sus colegas Iselin Steiro, Saskia de Brauw y Tilda Swinton.


Otro precedente que abandera la ambigüedad es el de Lea T, que desfiló para Givenchy en 2010 vestido de mujer, y al que Carine Roitfeld, exdirectora de Vogue Paris, amadrinó y defendió con gran vehemencia. Sin embargo, su caso difiere bastante del de Sailors, Legler o Pejić, ya que en marzo de 2012 se sometió a una operación de cambio de sexo. Con estos antecedentes, quizás con un poco de suerte, puede que el impacto que la conversión de Sailors ha provocado en las redes sociales se traduzca en suculentos contratos de trabajo. Pero ella no tiene mucha prisa: "Los hombres no necesitan parecer jóvenes en moda, así que tengo mucho tiempo”, asegura. Habrá que esperar.







Fuente: S Moda

Cuando la talla sí importa: Robyn Lawley



Robyn Lawley: cuando la talla sí importa

Posee las curvas más deseadas de la industria. Charlamos con 'eat girl' sobre alimentación, belleza y otras cuestiones de peso.

Robyn Lawley come. De eso estoy segura. No sé si se puede decir lo mismo de otras modelos o si habrá quien piense que resulta una obviedad ofensiva puesto que esta top no pesa 50 kilos, pero lo cierto es que así se llama su página web en la que da buena cuenta de sus recetas favoritas. Por algo figura en nuestro ranking de Eat girls, es chica Glamour en nuestro número de las curvas y una de las modelos más deseadas. Y no sólo por los hombres sino por las marcas que se la rifan como embajadora.
Lo mismo desfila tallas grandes para firmas como Elena Miró como posa con su propia línea de baño o se convierte en la primera maniquí por encima de la talla 10 (el equivalente aproximado a nuestra 42) en protagonizar una campaña (estándar) de Ralph Lauren.
Porque Robyn Lawley no está gorda. Puede que sus rotundas medidas (99-78-106) desafíen la redondez numérica del 90-60-90 pero, con su sola presencia en la industria, esta australiana demuestra que no hay cifra que mida la belleza. Aunque si le preguntas, te dirá que el tamaño importa...¡ y mucho!
No en vano su trayectoria viene marcada por sus curvas, de las que habla y se siente orgullosa. Gracias a ellas se pasea por lo editoriales de las revistas de moda de todo el mundo y se codea con las número 1 de la pasarela, una tarea aún pendiente en su impresionante currículum.
"Soy algo poco habitual en el mundo de la moda"
En este campo fue Crystal Renn la pionera de la mano de Jean Paul Gaultier. Eso fue en la época en que la modelo estadounidense protagonizaba junto a Tara Lynn y Robyn Lawley la mítica portada de Vogue Italia dedicada a las mujeres reales (junio 2011). Antes de adelgazar drásticamente, teñirse de rubio y adoptar los ceñidísimos corpiños de Zac Posen como uniforme habitual de la alfombra roja.
Sobre el cambio radical de su colega, opina "que todas las mujeres ganan y pierden algunos kilos dependiendo de las etapas de su vida" aunque ella se ha mantenido firme en sus convicciones y sobre la báscula, desde los comienzos de su carrera. Con 18 años abandonó los suburbios residenciales de Sidney para probar suerte en la gran ciudad y se encontró con que algunas agencias la rechazaban por su talla. Y no sólo por su peso. Robyn recurrió a la industria de las tallas grandes porque superaba la talla 8 exigida en el resto, pero también les intimidaba su altura.

Sí, Robyn Lawley impone. Sus ojos verde azulados, sus facciones delicadas y su melena voluminosa no consiguen hacer sombra a sus 188 cm de altura. Otra 'imperfección' que ella ha sabido transformar en virtud.
¿Hay algo que tu cuerpo te haya impedido hacer?
Seguro que sí pero no puedes arrastrar esas cosas. Al principio de mi carrera tuve agentes que me dieron una palmadita en la espalda mortificados por mi altura. Con 1,88 m soy algo poco habitual en el mundo de la moda. Pero es algo que me hace especial así que me rodeé de agentes que, por el contrario, lo valoraban en positivo.
"Una mujer nunca es demasiado delgada", ¿qué le dirías a Wallis Simpson?
Ese es un comentario muy peligroso hecho por una mujer triste y solitaria que buscaba un hombre rico tras una infancia pobre y cuyo marido tuvo un archidocumentado desorden alimenticio. Dejar de comer puede causar daños irreparables en el cuerpo y las mujeres, por naturaleza, deben acumular peso en zonas especiales como los muslos o las caderas.
Se habla mucho de 'belleza real' pero, ¿quién la encarna para ti?
Creo que Jennifer Lawrence es una belleza real. Es dulce, tiene curvas y un impresionante talento.
Robyn acaba de definir a una girl crusher, un perfil que lidera nuestra portada de Glamour noviembre pero en el que también ella encaja a la perfección. En su particular cruzada por derribar tópicos, la adolescente que cocinaba junto a su madre y que hizo de la gastronomía su profesión, probó que moda y alimentación no son términos opuestos, irrumpiendo en una industria que las prefiere delgadas. Pero no por eso renunció a su pasión por los fogones.
Con 24 años sus recetas triunfan en la red gracias al portal Robyn Lawley Eats y al programa que rueda en la cocina de su casa en Nueva York. "No hay amor tan sincero como el amor a la comida", decía George Bernard Shaw y suscribe Robyn que se confiesa foodie y considera comer como el mejor regalo de la vida.
¿Cómo te decidiste a empezar tu blog?
Empecé en Tumblr porque sentí que debía enseñar la comida que tengo el privilegio de probar en ciudades y restaurantes de todo el mundo y me permitía combinar mi pasión por la cocina con la fotografía.


¿Tienen moda y alimentación diferencias irreconciliables?

Personalmente creo que quedan muy bien juntas. La mayoría de modelos que conozco son foodies, incluso las de talla regular. Y, como la moda, la gastronomía también sigue tendencias.
Si tuvieras que quedarte con una de ellas, ¿cuál sería?
Tengo muchas pasiones y creo que hay espacio para todas, sólo se necesita dedicación y práctica. La mayoría de la gente no sabe que Leonardo Da Vinci no era sólo arquitecto sino diseñador, científico, pintor, inventor, músico etc. Admiro a ese gente pero no soy Leonardo sólo me gusta hacer lo que hago.
¿Comen realmente las modelos de pasarela?
¡Sí! ¡Claro que sí! Algunas chicas son delgadas por constitutción y llevan una dieta equilibrada aunque la mayoría no tienen esa talla y se esfuerzan por mantenerse en ella. Es una línea muy peligrosa y conozco muchas modelos que tienen que olvidarse de la comida durante las Fashion weeks y los shootings para poder entrar en la ropa.
¿A los hombres se les conquista por el estómago?
(risas) Bueno, seguro que ayuda, me encanta cuando alguien cocina para mí.
¿Y a ti? ¿Cómo se te conquista? 
Teniendo en cuenta que me encanta casi toda la comida, creo que soy presa fácil para los hombres que cocinan bien.

Has derribado muchas barreras. ¿Hay algún sueño que te quede por cumplir?
¡Por supuesto! Tengo muchos y creo que es importante tenerlos. Evoluciono retándome a mí misma, aprendiendo nuevas habilidades y hobbies.
¿Te ves a desfilando en Paris Fashion Week como en su día Crystal Renn?
Creo que sería una experiencia magnífica y espero que ocurra pero disfruto viendo a CUALQUIER modelo en la pasarela por encima de la 32.
¿Qué rutina de belleza sigues para cuidarte?
Si no trabajo, dejo mi rostro en paz. Normalmente preparo mi propio limpiador facial con aceites esenciales y de oliva. También uso las cremas SKII y si voy a salir durante el día, siempre llevo protector solar.

¿Y qué no puede faltar en tu armario? 
Tengo mucho apego a mi ropa pero mis favoritos son mi chaqueta de cuero de Willow y mi abrigo de invierno de Alexander Wang.






Por: Blanca de Almodoz
Glamour España

miércoles, 30 de octubre de 2013

Lleva Talle Alto



Los cortes de ropa no deberían estar o no de moda, si no a disposición de favorecer los diferentes tipos de cuerpos de la gente.

Hace más de diez años se dio la fiebre del corte talle bajo, sobre todo en pantalones, shorts y faldas. A pesar de no favorecer a todas las formas corporales, las tiendas no ofrecían otras alternativas.

El corte talle alto ha sido propuesto por grandes marcas desde hace unas temporadas, y viene tomando fuerza. El estilo beneficia a mujeres con piernas cortas, caderas anchas y con poca cintura, así como las que presumen de tenerla.




Aporta elegancia y formas al cuerpo. Un ejemplo de esto es que si tenés piernas cortas podés llevarlo con blusas por dentro, y en pantalones o faldas que sigan la forma de las piernas. Si tenés caderas anchas, llevalo unos centímetros abajo del ombligo y en cortes que caigan desde la parte más ancha de tus caderas hasta su terminación, recto, corte A o tipo palazzo.





Si tu cuerpo tiene talle y tiro proporcionados se verá bien con cortes talle alto, y si sos tiro corto también, ya que te estilizará. En caso de ser talle corto evitá vestir este estilo. Asimismo beneficia las barriguitas prominentes de forma que podés poner encima del pantalón una camisa al cuerpo y el pantalón hará el efecto de una faja modeladora.

Se llevan con blusas amarradas a la cintura y con crop tops (top cortos, ombligueras), solo en caso de tener buen abdomen y cintura, y blusas que lleguen a la pretina y con blazers, chalecos o cárdigans más largos que esta.





Actualmente se puede ver en pantalones, jumpsuits, faldas, shorts y trajes de baños.



Escrito por: Marianela Lacayo
La Prensa Nicaragua

Pantone Queen // 60 Years Of Matching Colour




It has been 60 years since Queen Elizabeth II’s coronation onto the throne in Britain. The Diamond Jubileecelebration is well underway and we are here to share not only the popularity of the monarchy, but the array of colours that have defined the stylish consistency of the Queen over the past 6 decades. Colour was the premise to the collaboration between Pantone and Leo Burnett London as they team up to bring you a limited edition colour guide of the Queen's coordinated ensembles. The guide is numbered featuring PANTONE Colour references citing the date and location that defines the queen's choice. So, next time you are selecting the swatches to a stationery system or defining the palette of your next poster, let her Royal Highness, the Queen assist you in the matter.  
Colour is powerful and often used with purpose; something that the Queen has learned over the years. We have witnessed some of her most notable moments in her reign through the colour she wore on any particular occasion. The Queen is notorious for wearing monochromatic ensembles that make her appear taller; this shifts the focus to her rather than any distraction that may be caused by a disarray of colours. We are all too familiar with seeing celebrities and their style choices parading the red carpet; the Queen of England will always be dressed in one colour, this alone leaves plenty to talk about. So next time you notice a particular colour, think about the occasion  and what Queen Elizabeth was doing when she wore it; we are pretty sure it was important.



Selecting feature colours from the Queen’s wardrobe, Leatrice Eiseman, executive director of the Pantone Colour Institute®, reflects on some of the most notable colour selections:
>>> PANTONE 13-0755 Primrose Yellow ''The Queen’s royal wedding outfit from 2011 was Primrose Yellow. Yellow is a colour that speaks to the future with hope and optimism. William’s wedding was a time of national celebration and this choice of yellow complements the joyous mood of the occasion. It’s a colour that is high visibility (befitting a queen), while still not detracting from the bride.''
>>> PANTONE 13-4411 Crystal Blue ''Blue is a colour staple in the Queen’s wardrobe. It’s a colour that communicates constancy and it is also symbolic of her devotion to the British people. Blues traditionally have calming properties and she is often seen wearing them during difficult times. Blue is also seen as de-stressing so it’s no surprise she was sporting a serene blue to a Royal Garden Party in 2010.''>>> PANTONE 16-2124 Pink Carnation ''Queen Elizabeth wore lighter tones of pink more frequently when she was younger, adding softness to her role as Queen and making her seem less austere. The PANTONE 16-2124 Pink Carnation she wore to the Chelsea Garden Party in 1967 is a good example. In recent years however, she has been seen in trendier bright pinks, defying her age and communicating that she is a monarch modern in thought and spirit.''>>> PANTONE 13-5414 Ice Green ''During the Queen’s landmark state visit to Ireland, the first since the country gained independence in the 1920s, she was seen in a cool shade of green. Her colour choice echoed the sentiment of her visit as green is widely seen to symbolise new beginnings, fresh thoughts and rejuvenation.''




jueves, 26 de septiembre de 2013

'Wardrobing': el arte de comprar ropa, ponérsela y devolverla


Pérdidas millonarias por ese deporte que consiste en estrenar modelo y cambiarlo en la tienda después. Los comercios ya toman medidas para no reducir sus ingresos.




Si hacemos caso a las estadísticas, todos conocemos o deberíamos conocer a alguien aficionado a este juego: según la National Retail Federation, el 65% de las tiendas estadounidenses han tenido que lidiar con “compradores frecuentemente insatisfechos” en 2013, un 4% más que el año pasado. Si en 2012 las pérdidas debidas a devoluciones de prendas usadas llegaron a los 8.800 millones (las defectuosas, manchadas o usadas no pueden volver a ponerse a la venta), se espera que en estos últimos meses la cifra crezca varios puntos. Al parecer, el wardrobing ya no se restringe únicamente a los clientes que devuelven vestidos de fiesta una vez finalizado el evento en cuestión. Ahora cualquier prenda es susceptible de “no ser del gusto del consumidor” tras varios días de uso.

En 2010, el diario Wall Street Journal hablaba de una relajación en la política de devoluciones en los principales espacios comerciales. Una medida para esquivar la crisis encaminada a lograr que los clientes potenciales se sintieran más confiados al saber que su dinero les podía ser reembolsado en cualquier momento. Sin embargo, vistos los resultados, dicha estrategia se ha vuelto en contra de los comerciantes y muchos están dispuestos a reducir pérdidas restándole libertad al comprador.

Bloomingdale’s acaba de colocar unas pegatinas negras en las prendas de más de 150 dólares. Si el cliente las quita, no podrá devolverlas. Otros prefieren crear un historial de devoluciones, que incluye cuántas prendas ha devuelto la misma persona en los últimos meses, por qué y en qué establecimiento de la cadena. Según la web Business of Fashion, Victoria’s Secret es una de las firmas que ya ha puesto en marcha este sistema. Incluso la cadena de ropa deportiva REI Inc (Return Everything), famosa por aceptar devoluciones en cualquier momento y bajo cualquier excusa, ha decidido restringir dicha política harta de ver cómo su clientela acude a que le devuelvan el dinero porque un impermeable comprado hace un año “no es lo suficientemente resistente al agua” o unos zapatos con la suela gastada “no se ajustan bien al pie”

“No se hará ningún reembolso si el producto ha sido usado más allá de la mera apertura del mismo o si ha sufrido algún daño, por lo que deberá ser cuidadoso con los productos mientras estén en su posesión”, reza una de las claúsulas que pueden leerse en la web deZara. En Asos, te devuelven el dinero del producto en 14 días, y los gastos de envío corren a cuenta del cliente si el producto no es defectuoso o no se ha cancelado el pedido en un plazo de una semana. En principio, existen obstáculos para practicar el wardrobingpero los comerciantes suelen aceptar reembolsos y cambios dudosos por miedo a reclamaciones o a perder clientela: el 65% de las británicas confiesa haber devuelto prendas que compraron online después de estrenarlas, según un estudio realizado por la web FemaleFirst, por lo que teoría y práctica no concuerdan tanto como parece.


Las causas de que el wardrobing se haya convertido en el deporte de moda hay que buscarlas, obviamente, en la crisis. Sin embargo, la respuesta lógica al recorte de presupuesto debería reflejarse en el descenso del consumo, no en la compra y devolución compulsivas. Hace pocos días la diseñadora Vivienne Westwood declaraba tras su desfile: “Todo el mundo está comprando demasiada ropa. Consume menos, Escoge bien. Calidad, no cantidad”, una afirmación curiosa para alguien cuyo negocio se basa en vender prendas, pero no tan descabellada si tenemos en cuenta la fiebre por las tendencias que se ha desatado en los últimos tiempos. En abril la publicación The Cut se hacía eco de un estudio bastante revelador: sólo usamos el 20% de la ropa que tenemos en nuestro armario. Muchos se apuntan alwardrobing para recuperar la inversión en su guardarropa. O para poder seguir comprando sin gastar nada.

“Nos encanta colgar en las redes fotos nuestras. Por eso nos ponemos muchas prendas una sola vez, porque todo el mundo nos ha visto llevándolas”, apunta con respecto a este tema la profesora Susan Scafidi en BusinessWeek. Muchas webs han denunciado en los últimos tiempos la práctica de algunos bloggers o instagramers, argumentando que adquieren presuntamente la tendencia del momento, se fotografían con ella, y la cambian por otra prenda de temporada para repetir la operación al día siguiente. “Si nos dedicamos a hacernos con la colección completa de Zara para hacernos los post de un mes y luego lo devolvemos, volvemos al punto de partida”, contaba hace un año el blogDevil Wears Zara en un artículo que hizo saltar las alarmas. Las dueñas de estos blogs de moda, por supuesto, no son las únicas culpables de las pérdidas millonarias, pero sí las protagonistas de una rutina cada vez más común: ponerse cada día un modelo distinto y dejar constancia de ello en las redes, algo sólo al alcance de millonarios. O de clientes que amortizan la compra de un producto renovándolo cada semana.


¿Se extenderá la decisión de Bloomingdale’s a otros establecimientos? ¿Se pondrá freno al wardrobing? La decisión es, probablemente, una de las más delicadas a las que puede enfrentarse un comerciante. Las cadenas de gran distribución basan las claves de su éxito en la confianza y la libertad depositadas en el consumidor. “Debe haber un equilibrio entre la prevención de estas prácticas y la buena atención al cliente”, afirmaba Rich Mellor, portavoz de la National Retail Federation, en Business of Fashion. Al fin y al cabo, la máxima “el cliente tiene razón” es una de las razones del triunfo de grandes almacenes y tiendas de gran distribución. En los comercios online, además, elwardrobing puede ejercerse desde el anonimato, sin tener que dar la cara en el establecimiento, pero quizá sin una política de devoluciones tan amplia, tiendas como Nordstrom no hubieran alcanzado facturaciones millonarias. “Nuestra experiencia es que si tratas al comprador con respeto, ellos te respetan”, respondía respecto a este asunto un portavoz de la compañía. ¿Dejaríamos de comprar en tiendas que restringieran las normas de devolución? ¿Reducirán las pérdidas las que combatan el wardrobing o las incrementarán perdiendo clientes habituales? La obsesión por el consumo de moda ha empezado a enfrentar a la tienda con el cliente, veremos quien gana la batalla. Mientras tanto, proliferan las webs de alquiler de vestidos de firma o las plataformas para revender prendas en desuso, porque la compra desenfrenada en tiempos de crisis también tiene otras soluciones “más éticas”.



Fuente: S Moda. Leticia García