jueves, 8 de diciembre de 2011

Al béisbol, "arreglado pero informal"



- Las Grandes Ligas establecen un código de etiqueta para la prensa que se establecerá a partir de la próxima temporada
- Prohibe prendas transparentes, los pantalones con roturas o la ropa que permita ver cualquier parte del cuerpo entre el pecho y la cintura
- La medida parece consecuencia del escándalo originado en la NFL por la periodista mexicana Inés Saiz
Adiós a las gorras, camisetas o las sandalias. Si usted es periodista y está interesado en trabajar cubriendo las grandes ligas de beisbol, sepa que desde ahora tendrá que cumplir con un código de etiqueta en la vestimenta diseñado específicamente para los miembros de los medios de comunicación.
A partir de la próxima campaña, la lista de prendas que no podrán usarse en las instalaciones de los equipos incluyen aquellas que permitan ver la ropa interior, las camisetas sin mangas o cualquier estampado que reproduzca el logotipo de alguno de los clubes.
Además, los periodistas siempre deberán usar zapatos cerrados, ya que algunos de los preparadores de los diferentes equipos han expresado su preocupación por el hecho de que los visitantes que, en ocasiones, utilizan sandalias o calzado con los pies al descubierto podría propagar infecciones en los vestuarios.
Con este reglamento, las Grandes Ligas se convierten en la primera instancia deportiva profesional es aplicar una normativa de esta índole. Norma a la que Pat Courtney, portavoz del ente, ha querido restar importancia, pues "esto no es una respuesta a ningún hecho en particular". Sin embargo, se especula con que la medida podría devenir de la controversia originada en septiembre de 2010 en la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL).
En aquella ocasión, varios jugadores de los New York Jets realizaron una serie de comentarios a la reportera Inés Saiz. La periodista mexicana se encontraba en el vestuario mientras esperaba para entrevistar al quarterback Mark Sánchez, de ascendencia mexicana, y varios jugadores se metieron con ella utilizando un lenguaje poco apropiado.
Poco tiempo después, las Grandes Ligas crearon un comité con ejecutivos de las mayores y representantes de la prensa, para definir los parámetros de vestimenta. De acuerdo a este nuevo reglamento, los periodistas deben vestir "de una manera apropiada y profesional", con prendas adecuadas para "un ambiente informal de trabajo en una empresa" cuando estén en los vestuarios, palcos de prensa y en el campo.
A partir de la próxima temporada, quedan prohibidas las prendas transparentes, las que dejen los hombros descubiertos, los pantalones de mezclilla con roturas y la ropa que permita ver cualquier parte del cuerpo entre el pecho y la cintura, así como faldas cortas y vestidos o pantalones cortos que no lleguen por lo menos 10 centímetros arriba de las rodillas.





Extraído de El Mundo

jueves, 1 de diciembre de 2011

Marni para H&M







Fuente: youtube

El peinado como seña de identidad


El cabello es un símbolo poderoso. Según un estudio, el 70% de las mujeres se ha arrepentido alguna vez de un corte.

Vidal Sassoon dio forma al cabello de Mia Farrow en el set de La semilla del diablo (1968)


Tiene fuerza. Y ocupa mucho espacio en las revistas, las leyendas, los mitos y los traumas. El cabello y su estética –su color, su brillo, su longitud, su rizo y peinado– obsesionan. A ellos, porque se les cae. Y a ellas, porque las transforma. Para bien y para mal. El 70% de las mujeres se ha arrepentido alguna vez de un corte de pelo, según un estudio reciente de Wella Professionals. Muchas se han enfadado, han llorado o maldecido a su peluquero. Es una historia común. En apariencia. Detrás de la pataleta se esconden simbologías, neuras, rasgos de la personalidad y, también, seducción.
«Mirarnos al espejo es lo primero que hacemos cada mañana. Necesitamos saber quiénes somos y cómo nos encontramos: nuestra carcasa lo anuncia. Además, la imagen es esencial. Según se dice, tenemos tres minutos y 40 segundos para causar una impresión», plantea la psicóloga Alejandra Vallejo-Nágera. Un dato impactante: «Cuando se diagnostica un cáncer, algunas mujeres preguntan cuándo se les caerá el pelo en vez de cuánto se acortará su vida», señala la profesional. «El peinado supone el 60% del look», insiste el estilista Jairo Alonso, del salón Rizos.
También es un reflejo del estado anímico. «Nos arreglamos menos cuando estamos deprimidos. Un pelo perfecto es sinónimo de una persona sana. Además, un peinado ideal da confianza y genera seguridad», propone Andreas Stavrou, jefe creativo de GHD. Stavrou lleva 27 años en el sector. Su regla de oro: hay que ganarse la confianza del cliente. «No es sencillo. Yo recurro a recortes de famosas con las mismas facciones que la clienta y le doy mi propuesta de peinado». Los hábitos han cambiado. «Antaño las mujeres se dejaban aconsejar y seguían la tendencia. Hoy buscan personalidad», corrobora Jordi Vázquez, director artístico de Llongueras. Otra diferencia: la tiranía del reloj. «La frase que más escucho es: “Tengo 30 minutos, ¿me atiendes?”», afirma Vázquez.
El cabello es un símbolo poderoso. Su imagen es impactante. Y si no, que se lo pregunten a Britney Spears. La cantante acudió a la peluquería californiana Esther’s Haircutting Studio en 2007. Exigió que la raparan. La estilista del salón, Esther Tognozzi, se negó. La solista cogió la maquinilla y se la pasó por la cabeza. Adiós melena. Las fotografías dieron la vuelta al mundo. ¿Se había vuelto loca? ¿O más bien todo lo contrario? «Intentó recuperar las riendas de su vida. La melena es una manera de hacerlo. Muchas celebrities con éxito desean romper con su pasado y empezar de cero. Recordemos que también se tiñó y que un tinte significa un cambio de ideas», opina el peluquero Alberto Cerdán.
También de personalidad. «Los colores claros se asocian con la inocencia. Los oscuros, con las personalidades fuertes», afirma. El peinado es parte de la identidad. «Se puede elegir entre lo arriesgado o lo conservador; entre un pelo teñido o natural; entre uno desaliñado o inmaculado… Cada elección nos define», opina Teresa Calleja, directora de marketing de Marlies Möller.
Spears luchaba por decidir, en vez de acometer. Así opina Alberto Cerdán. No es la primera; existen precedentes. El cómic, el cine, la literatura, la música y la moda están trufados de personalidades fuertes con el pelo corto o al cero. Ahí están Eddie Sedwig, Sinéad O’Connor, Coco Chanel, Evey de V de Vendetta, Jean Seberg en Al final de la escapada, Mia Farrow en La semilla del diablo... La fragilidad unida a la fuerza. Otro icono: Juana de Arco. El estilo de la heroína inspiró el bob nacido en París en 1909. Un género donde abundan las pelonas es la ciencia ficción: la agente Ripley en Alien 3, las mujeres de Dune, Evanna en Minority Report
«Pasar del largo al corto sorprende. En la mitología, las melenas eran alegorías de la fuerza, la belleza, la sabiduría y el prestigio», opina Anthony Llobet, estilista de Tresemmé. También en la Biblia y en la religión: a Sansón le cortaron el pelo antes de reducirlo. Y los monjes budistas y cristianos marcan su renuncia a los placeres mundanos despidiéndose de sus mechones. Más rechazos: las feministas y lesbianas huyen del canon clásico con peinados de cadete. Spears dejó a más de uno boquiabierto. ¿Por qué? «Las melenas son parte de nuestro imaginario colectivo y de la iconografía popular. En Occidente el largo se relaciona con la belleza pura», opina Cerdán. «Me parece representativo el capítulo de Mujercitas donde cortan la cabellera a las niñas para venderla. O Rapunzel, que ayudaba a su príncipe a trepar a la torre con su melena hasta que la malvada bruja se lo cortó… El cabello es un rasgo femenino», afirma Calleja, de Marlies Möller.
También es un arma de seducción y un fetiche. «Es una forma de comunicación entre sexos, un instinto animal. Si los labios son el símbolo del amor, el cabello lo es de la pasión», opina Cerdán. También es un gesto de coquetería. «La emperatriz Sissi se cepillaba de manera obsesiva. Su cabellera se considera la esencia de su atractivo», afirma Javier Garcés Prieto, presidente de la Asociación de Estudios Psicológicos y Sociales.
La aventura evolutiva de este rasgo no tiene desperdicio. «Las mujeres de nuestros antepasados protegían a sus bebés con el cabello. Este hábito podría explicar por qué los humanos tienen más pelo en la cabeza que en el resto del cuerpo, algo que no sucede con otros primates. Incluso podría explicar por qué los hombres se quedan calvos y las mujeres no», defiende Garcés. Pero algo está cambiando; cada vez se nos cae más el pelo. «La alopecia androgenética femenina (APF) afecta a un 40% de las españolas. A los hombres les preocupa parecer mayores y no triunfar en el trabajo. A las mujeres, perder la seguridad y parecer enfermas», explica Juan Carlos Vázquez, coordinador médico de Svenson. ¿Por qué se nos cae también el pelo? «Depende de factores hereditarios y hormonales. Las mujeres lo pierden tras el embarazo, también influyen el estrés y las dietas pobres en aminoácidos y en ácidos grasos esenciales como el Omega 3 y el Omega 6».
El break-up cut, o corte post-ruptura, es común entre las mujeres. Es una tradición en la que coinciden varias culturas. «Tengo una clienta japonesa. Cuando rompió con su pareja, me pidió que la rapara. En Japón es importante cambiar radicalmente de imagen para empezar de nuevo», relata Lloblet, de Tresemmé. «El problema suele estar en nuestro interior no en el cabello. Los peluqueros no deberían ceder al primer impulso de la clienta», opina Vázquez, de Llongueras. Hay quien se repone de un mal trago saliendo de compras y quien necesita visitar la peluquería. «Para muchas mujeres el pelo y los zapatos lo son todo», corrobora Rosa Sevilla, responsable técnico artístico de L’Oréal Professionnel.


Fuente: S Moda (María Ovelar)


Kate Moss al estilo David Bowie





La modelo más camaleónica posa irreconocible para la portada de Vogue París. 


Por algo Kate Moss se ha ganado el título de modelo camaleónica. La top es capaz de posar para la edición parisina de la revista Vogue como un calco del cantante David Bowie. Imagen que nos recuerda a la transformación de Cate Blanchett en Bob Dylan para el filme I´m not there. 

Fuente: S Moda (El País)

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Las grandes 'agujas' de la moda se concentran en el FIT


De izqda. a dcha.: Vestido en seda negra, de Alexander McQueen; y traje de chaqueta de alas de murciélago, de Rick Owens. (Fotos: Agencias)

Las salas del museo del Fashion Institute (FIT) de Nueva York albergan una exposición muy especial para el mundo de la Alta Costura: 'Grandes diseñadores: parte uno'. La muestra, que estará abierta al público hasta el 8 de mayo de 2012, recoge obras de destacados diseñadores de los siglos XX y XXI cuyas creaciones han marcado un antes y un después en la moda internacional. Dividida en dos partes que se inaugurarán consecutivamente, esta exposición recoge en un único espacio lo mejor de grandes maestros de la aguja como Armani, Balenciaga, Chanel, Dior, Westwood, Yeohlee, Zoran, Miuccia Prada, Óscar de la Renta o Elsa Schiaparelli.
En orden alfabético se suceden cada uno de los modelos seleccionados por el comité de expertos. En total, a las 50 piezas permanentes del museo se suman "algunas obras maestras", según ha señalado la directora y comisaria jefe, Valerie Steele. La directora ha comentado que sus piezas favoritas son las de diseñadores de vanguardia menos conocidos ya que "ahora son importantes por su trabajo pero luego serán importantes en la historia de la moda". Un ejemplo de estos creadores presentes en la muestra es Rick Owensse, cuyo traje de chaqueta negro decorado con alas de murciélago es, para Steele, una pieza destacada por fusionar el glamour con la estética 'grunge'.
La esencia de Prada está representada por un vestido de encaje en capas sobre una falta larga de algodón; la de Schiaparelli por un traje de fiesta negro con doble estampado diagonal inspirado en el sari; y la de Alexander McQueen con una chaqueta de seda negra con estampado floral que realizó en la década de los 90, cuando aún era director creativo de Givenchy. Junto a ellos, hay piezas especialmente significativas como el vestido de noche de seda roja de Valentino que el diseñador italiano incluyó en su último desfile de alta costura, en 2008, o un traje de chaqueta estampado con cuadros de Marilyn Monroe pintados por Andy Warhol, que simbolizando la fusión entre moda y arte.
Extraído de El Mundo (YO DONA)

Iconos a rayas

Los bolsos Neverfull y Noé con la nueva lona de la casa: Monogram Rayures. (Fotos: Louis Vuitton)


Louis Vuitton renueva sus bolsos más emblemáticos para su colección Crucero 2012. La mítica Lona Monogram, de fondo marrón con los símbolos de la 'maison', combinada con las rayas verticales de 'Canvas Rayée' ha dado lugar a 'Monogram Rayures', una nueva piel para dos bolsos incónicos en distintos tamaños: Noé y Neverfull.
El 'shopping bag' rectangular que "nunca se llena" y la elegante bombonera, creada en 1932, estrenan estilismo para la próxima temporada. La firma ha apostado por dos de sus bolsos más populares para lucir la nueva lona ideada a partir de los diseños tradicionales de la casa. En 1873, los artesanos de Louis Vuitton empleaban una lona a rayas para cubrir los baúles y maletas de sus clientes más exclusivos y de ahí pasó a vestir directamente sus piezas. 'Monogram Rayures' rescata el aire retro de sus creaciones, imprimiendo carácter de vanguardia con sus innovaciones, sin prescindir del monograma que identifica claramente todos los diseños Louis Vuitton.
Extraído de YO DONA (El Mundo)

Experiencias de viaje convertidas en adhesivo



Los amantes de los pequeños detalles están de suerte. Louis Vuitton ha lanzado su segunda caja de 30 adhesivos de hotel inspirados en el arte de viajar
Una elegante colección privada que rinde homenaje a emblemáticos hoteles del mundo, como el Plazza Athénée de París o el Astor House de Shanghai, con la intención de recuperar la tradición perdida de pegar las etiquetas de cada parador en los baúles y maletas de sus huéspedes.
Detrás de este original lanzamiento hay una bonita historia. Y es que Gaston-Louis Vuitton, nieto del fundador de 'la Maison' y verdadero apasionado de los viajes, consiguió coleccionar más de 3000 etiquetas de hoteles a lo largo de su vida, formando un auténtico archivo de adhesivos que, además de publicitar alojamientos, en su día sirvieron para valorar al tipo de cliente según sus propinas.
El personal de hoteles de lujo colocaba estas etiquetas en las maletas de sus huéspedes en determinadas posiciones según fuera la propina.
Este lenguaje secreto catalogaba al tipo de cliente, desde 'generoso' hasta 'antipático', pasando también por 'viajero sin experiencia', tal y como revelaban los periódicos de la época.
La colección de pegatinas está disponible por un precio de 60 euros en tiendas Louis Vuitton y a través de su página web.
Extraído de El Mundo